Los castigos previos pueden dificultar aprender de las recompensas
Un estudio con 159 participantes encontró que, cuando una misma opción arrastra un historial de castigos, aprender de sus recompensas se vuelve más difícil y aumenta la exploración.
Cerebro, sistema nervioso, cognición, conducta biológica y enfermedades neurológicas.
Un estudio con 159 participantes encontró que, cuando una misma opción arrastra un historial de castigos, aprender de sus recompensas se vuelve más difícil y aumenta la exploración.
Un estudio en eLife sugiere que las personas cambian cuánto pesan los errores recientes y también aprenden, con más tiempo, qué ritmo de aprendizaje conviene en cada entorno.
Un estudio en PLOS Biology sugiere que distintas capas de la corteza auditiva transforman señales sonoras alteradas por el ruido en representaciones más estables.
Un estudio de 12 semanas en universitarios sugiere que los días con mayor precisión cognitiva facilitan metas más ambiciosas y un mejor seguimiento, con diferencias equivalentes a decenas de minutos de trabajo.
Un estudio en monos sugiere que parte de las oscilaciones cambiantes de la actividad cerebral no dependen solo de las neuronas, sino también de los campos eléctricos locales que ellas mismas generan.
Un estudio en moscas halló que la proteína Sex-lethal, conocida por su papel en la determinación sexual, también ayuda a que ciertas neuronas mantengan la producción de moléculas clave para fabricar proteínas.
Un estudio con EEG sugiere que, al pasar de una voz a otra en un ambiente ruidoso, el cerebro representa por un instante ambos flujos de habla en paralelo antes de soltar el anterior.
Un estudio en ratones halló que parte de los circuitos corticales vinculados con la memoria contextual todavía se reorganizan durante la adolescencia tardía, con un bache transitorio en la expresión de ciertos recuerdos.
Un trabajo en PLOS Biology sugiere que ciertos recuerdos olfativos formados en la infancia dependen de neuronas nacidas cerca del nacimiento y de cambios duraderos en redes cerebrales.
Un estudio en PLOS Biology halló que células gliales del cerebro de la mosca cambian con la hora del día cómo importan proteínas y eso altera sueño y metabolismo de grasas.
Un estudio en PLOS Biology encontró que los macacos miran de otra manera a avatares corporales muy realistas pero no del todo naturales, una señal parecida al llamado valle inquietante en humanos.
Un preprint revisado por eLife sugiere que una técnica de resonancia de difusión puede captar señales compatibles con pérdida neuronal y cambios del tejido cerebral en Huntington.
Un estudio en Nature Communications halló que, cuando un primate aprende a distinguir objetos nuevos, también cambian de forma sutil las representaciones visuales en una región alta del cerebro.
Un estudio en eLife presenta una herramienta acústica de bajo costo que detecta mordidas y pausas al comer y las vincula con señales cerebrales asociadas al apetito.
Un estudio en ratones halló que dos versiones de un mismo gen empujan en direcciones opuestas la maduración de células precursoras del cerebelo, una pista sobre cómo el cerebro ajusta su desarrollo con precisión.
Un estudio en PNAS sugiere que la ventaja de la mano dominante no nace de una mitad del cerebro “mejor”, sino de años de práctica con movimientos complejos y uso de herramientas.
Un estudio con resonancia magnética halló que el cerebelo y otra región cerebral vinculada a recompensa actúan de forma coordinada cuando las personas aprenden que una amenaza ya no aparece.
Un estudio en eLife halló que la proteína EML3 es clave para el desarrollo normal de la corteza cerebral en ratones y ayuda a explicar cómo surgen algunas malformaciones raras del cerebro.
Un estudio en eLife con 12 taikonautas sugiere que en microgravedad las personas calculan mal la masa de su propio cuerpo, lo que vuelve más lentos y corregidos algunos movimientos simples.
Un estudio en eLife sugiere que la atención espacial no solo sirve para percibir mejor, sino también para decidir qué partes del entorno entran en los mapas mentales con los que planificamos.
Un estudio en eLife sugiere que sepias y otros cefalópodos coordinan grupos parciales de cromatóforos vecinos, en vez de activar cada célula de pigmento como una unidad aislada.
Un estudio en Nature encontró que dos neuropéptidos ligados a la alimentación también ayudan a regular cómo las hormigas obreras cuidan larvas que no son propias.
Un estudio en PLOS Biology identificó en ratones neuronas del tronco encefálico que suprimen la vigilia y favorecen el sueño, con posibles pistas para entender mejor la narcolepsia.
Un estudio en eLife halló que una zona de drenaje entre la nariz y el cerebro reúne células inmunitarias con un perfil menos inflamatorio en un modelo murino de esclerosis múltiple.
Un estudio en ratones sugiere que el cerebro puede convertir señales táctiles de los bigotes en un mapa preciso de la distancia a objetos cercanos, una función clave para moverse y evitar obstáculos.
Un estudio con 79 bebés sugiere que el cerebro distingue la estructura musical desde los 3 meses, mientras que los movimientos más organizados ante la música recién se vuelven claros hacia el año de vida.
Un estudio con 100 personas y resonancia funcional mostró que la desinformación no solo distorsiona recuerdos individuales: también puede hacer que varias personas terminen recordando el mismo detalle falso.
Un estudio con EEG halló una señal visual temprana y otra más tardía ligada al reporte consciente, una pista sobre cómo el cerebro pasa de procesar fragmentos a construir una percepción unificada.
Un estudio con resonancias funcionales y modelos animales identificó dos patrones biológicos reproducibles dentro del autismo, una pista que podría ayudar a refinar diagnósticos e investigación futura.
Un análisis con 772 personas identificó 17 regiones adicionales vinculadas al lenguaje y sugiere que esta capacidad depende de una red cerebral más distribuida, aunque todavía muy selectiva.
Un estudio en pez cebra mostró que la mielina no depende de una sola molécula de anclaje: cuando fallan tres a la vez, las células encargadas de recubrir axones casi no logran iniciar esa tarea.
Un estudio en Science construyó un atlas tridimensional célula por célula del cerebro de una lamprea y sugiere que el ancestro común de los vertebrados ya tenía una organización cerebral más compleja de lo esperado.
Un estudio con resonancia funcional sugiere que el claustrum ayuda a coordinar redes cerebrales cuando pasamos de atender el mundo exterior a recurrir a recuerdos internos.
Un estudio en ratones sugiere que algunas neuronas jóvenes sufren roturas temporales en el ADN al migrar por espacios estrechos del cerebro y luego las reparan.
Un trabajo con resonancias magnéticas encontró que, en promedio, personas con más rasgos psicopáticos tenían un estriado de mayor tamaño, una región cerebral vinculada con recompensa e impulsividad.
Un estudio en Nature Neuroscience halló que algunas regiones del cerebelo se preservan mejor con la edad y se asocian con mayor rendimiento cognitivo, incluso en etapas tempranas de Alzheimer.
Un estudio con registros intracraneales en pacientes neuroquirúrgicos sugiere que algunas neuronas humanas se activan más cuando las oscilaciones cerebrales pasan por frecuencias lentas muy específicas.
Un estudio con resonancia funcional de alta resolución y seguimiento pupilar sugiere que las variaciones normales del estado de alerta no afectan al cerebro de manera uniforme, sino que reordenan circuitos específicos.
Un estudio halló que bebés de apenas horas o pocos días de vida pueden reconocer palabras ya oídas si la voz de quien habla les ayuda a separar mejor esos sonidos de otros que interfieren.
Un estudio con 40 adultos halló que pasar unas 28 horas despierto eleva en varias regiones del cerebro un marcador asociado a la densidad de sinapsis, en línea con la idea de que dormir ayuda a reajustar esas conexiones.
Registros de neuronas individuales en macacos sugieren que el cerebro no usa la misma lógica cuando planifica una decisión que cuando repite una costumbre.
Un estudio en macacos distinguió qué señales de la corteza visual participan de forma directa en una decisión y cuáles reflejan contexto o experiencia reciente.
Un estudio en ratones identificó una región del tálamo que mantiene la respuesta de alarma tras el estrés y la distingue del miedo aprendido.
Un nuevo método convierte el mapa de conexiones neuronales en un problema de secuenciación y permitió detectar miles de enlaces entre neuronas con precisión sináptica en cerebros de ratón.
Un estudio con 600 adolescentes en Estados Unidos encuentra que aquellos que perciben que sus padres están frecuentemente distraídos por sus teléfonos tienen mayor probabilidad de desarrollar un estilo de apego inseguro.
Un estudio en ratones halló que la cafeína restauró un circuito cerebral alterado por la privación de sueño y mejoró una forma específica de memoria social.
Un estudio con microscopía electrónica sugiere que una técnica usada para crear lesiones neuronales controladas no produce un daño material significativo en multielectrodos implantados durante años.
Un estudio en ratones sugiere que los oligodendrocitos no solo recubren neuronas con mielina: también ayudan a sincronizar la actividad del cerebro en una etapa temprana del desarrollo.
Un trabajo en eLife describe una técnica que acelera mucho la obtención de imágenes 3D del cerebro vivo y ayuda a seguir flujo sanguíneo, neuronas y células inmunes.
Un estudio en animales identificó una cadena de señales en el hipotálamo en la que células gliales ayudan a activar la sensación de saciedad, una pista relevante para investigar obesidad y trastornos alimentarios.
Un trabajo en eLife muestra que una proteasa del enterovirus D68 altera una estructura clave del núcleo celular y contribuye al daño de neuronas motoras, un hallazgo relevante para entender la mielitis flácida aguda.
Un estudio en pez cebra identificó una señal de las microglías que limita la producción de nuevas neuronas tras una lesión medular, mostrando que regenerar más no siempre implica recuperar mejor la función.
Un estudio con 29 adultos usó resonancia magnética avanzada para seguir, en personas vivas, cambios breves y cambios más duraderos del cerebro mientras aprendían una secuencia de movimientos.
Un estudio en eLife halló que la disponibilidad nuclear de CK1δ ayuda a definir cuánto dura el ciclo del reloj circadiano, una pieza clave para entender cómo se ajustan sueño y ritmos biológicos.
Un estudio en eLife sugiere que escuchar un pulso artificialmente acelerado antes de un estímulo doloroso puede volver más intensa y desagradable la experiencia, incluso cuando el estímulo físico no cambia.
Un estudio en PLOS Biology halló que el cerebro puede ajustar cómo hablamos a partir de errores auditivos incluso cuando la persona frena la palabra antes de decirla.
Un estudio comparó atlas celulares de cinco cordados y halló que antiguas duplicaciones completas del genoma ayudaron a expandir y diversificar los tipos de células del cerebro de los vertebrados.
Un estudio en ratas halló que una lesión cerebral traumática altera la coordinación de ondas eléctricas del hipocampo, un cambio que podría ayudar a explicar por qué aparecen problemas de memoria.
Estudios que siguieron recuerdos en conversaciones y pensamientos cotidianos sugieren que el envejecimiento no borra la memoria autobiográfica tanto como indican algunas pruebas de laboratorio.
Un trabajo en PLOS Biology encontró que los ritmos de comunicación acústica de 98 especies se agrupan alrededor de 2,7 Hz, dentro del rango delta del cerebro.
Un estudio en eLife siguió la actividad neuronal en cinco regiones cerebrales y mostró que las representaciones de olores se vuelven más selectivas hacia el hipocampo.
Un estudio en PLOS Biology encontró que la arquitectura metabólica de la corteza visual de macacos sigue de cerca la organización del campo visual y las demandas de procesamiento de caras y escenas.
Un estudio en ratones identificó una población neuronal de la amígdala cuya actividad desbalanceada basta para desencadenar ansiedad y retraimiento social, y mostró que corregirla puede revertir esos efectos.
Un estudio en peces cebra detectó patrones coordinados de actividad cerebral varios segundos antes de que los animales se acercaran a otro individuo, una pista sobre cómo nace la conducta social.
Investigadores desarrollaron compuestos derivados de vitamina K que, en células y ratones, favorecieron con más fuerza la formación de neuronas y lograron llegar al cerebro.
Un estudio en ratones sugiere que ciertos linfocitos T CD8+ en la sangre contribuyen al deterioro cognitivo asociado a la edad y que bloquearlos podría mejorar la memoria.
Científicos de UC San Francisco identificaron la proteína FTL1 como conductora del envejecimiento cerebral. En ratones, reducir sus niveles revirtió el deterioro de memoria.