Escaneos cerebrales distinguen dos subtipos biológicos del autismo

Un estudio con resonancias funcionales y modelos animales identificó dos patrones biológicos reproducibles dentro del autismo, una pista que podría ayudar a refinar diagnósticos e investigación futura.

Por Redacción Ciencias.UY 03 de julio de 2026 a las 10:45 4 min de lectura
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Esquema conceptual de conexiones entre regiones cerebrales para ilustrar patrones distintos de conectividad en autismo

El autismo podría no responder a una única firma biológica. Un estudio internacional combinó resonancias magnéticas funcionales de casi mil personas con autismo con datos obtenidos en 20 modelos de ratón y encontró dos patrones reproducibles de conectividad cerebral: uno en el que distintas regiones del cerebro se comunican menos de lo habitual y otro en el que esa comunicación aparece aumentada.

La pregunta de fondo es importante porque el diagnóstico del autismo todavía se apoya sobre todo en la conducta y el desarrollo, mientras que la biología que hay detrás parece mucho más diversa. Para abordar ese problema, el equipo vinculó las señales observadas en imágenes cerebrales humanas con cambios moleculares y celulares estudiados en animales, en lugar de limitarse a describir diferencias estadísticas entre grupos.

Según el trabajo, publicado en Nature Neuroscience, el patrón de hipoconectividad se asoció sobre todo con vías relacionadas con las sinapsis, es decir, con la forma en que las neuronas intercambian información. El de hiperconectividad, en cambio, apareció más ligado a sistemas biológicos vinculados con la respuesta inmune. En conjunto, ambos perfiles abarcaron alrededor de una cuarta parte de las personas con autismo analizadas y volvieron a aparecer en bases de datos independientes, un punto clave para que el hallazgo no dependa de un solo laboratorio o de una sola muestra.

Si estos resultados se confirman, podrían ayudar a pasar de una idea demasiado uniforme del autismo a otra más precisa, en la que distintos perfiles biológicos orienten mejor la investigación y, a largo plazo, también las intervenciones. El valor del estudio no está en prometer un test clínico inmediato, sino en mostrar que una misma categoría diagnóstica puede reunir mecanismos distintos y que esas diferencias empiezan a dejar huellas medibles en el cerebro.

Eso no significa que el problema esté resuelto. Los propios autores señalan que estos dos patrones probablemente no agotan toda la diversidad biológica del autismo y que podrían aparecer más subtipos con muestras mayores. Además, una señal reproducible en neuroimagen todavía no equivale a una herramienta lista para consultorio. Por ahora, el resultado funciona mejor como mapa inicial para ordenar una heterogeneidad conocida desde hace años que como una clasificación definitiva.

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Cita original

Pagani, M., Zerbi, V., Gini, S., Alvino, F. G., Banerjee, A., Barberis, A., Basson, M. A., Bozzi, Y., Galbusera, A., Ellegood, J., Fagiolini, M., Lerch, J. P., Matteoli, M., Montani, C., Pozzi, D., Provenzano, G., Scattoni, M. L., Wenderoth, N., Xu, T., Lombardo, M. V., Milham, M. P., Di Martino, A., & Gozzi, A. (2026). Autism subtypes identified using cross-species functional connectivity analyses. Nature Neuroscience, 29, 1476-1487. https://doi.org/10.1038/s41593-026-02287-z

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