Una vitamina K modificada muestra potencial para impulsar la reparación de neuronas

Investigadores desarrollaron compuestos derivados de vitamina K que, en células y ratones, favorecieron con más fuerza la formación de neuronas y lograron llegar al cerebro.

Por Redacción Ciencias.UY 27 de mayo de 2026 a las 21:00 5 min de lectura
Ilustración editorial original con el título “Una vitamina K modificada muestra potencial para impulsar la reparación de neuronas” y una composición abstracta asociada a Neurociencia.
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Un grupo de investigadores en Japón desarrolló compuestos derivados de vitamina K que podrían abrir una nueva línea de trabajo para la reparación del tejido nervioso. En experimentos con células progenitoras y en ratones, uno de estos compuestos mostró una capacidad mayor que la vitamina K natural para favorecer la formación de neuronas y llegar al cerebro.

En enfermedades neurodegenerativas como Alzheimer, Parkinson o Huntington, la pérdida progresiva de neuronas cumple un papel central. Los tratamientos actuales pueden aliviar síntomas o enlentecer parcialmente el deterioro en algunos casos, pero no reconstruyen el tejido dañado.

Por eso, una de las apuestas más ambiciosas de la investigación biomédica es encontrar formas de estimular la regeneración o reemplazó de neuronas pérdidas. La vitamina K, conocida sobre todo por su papel en la coagulación y la salud ósea, también ha sido asociada con efectos protectores en el sistema nervioso.

Según el resumen difundido por ScienceDaily, investigadores del Shibaura Institute of Technology sintetizaron 12 variantes de vitamina K para intentar potenciar su actividad en células nerviosas. Algunas de esas moléculas combinaron componentes relacionados con el ácido retinoico, conocido por favorecer la diferenciación neuronal.

Al probarlas en células progenitoras neurales de ratón, uno de los compuestos destacó por inducir la formación de neuronas con una potencia aproximadamente tres veces mayor que la de la vitamina K natural activa en el cuerpo, la menaquinona-4 o MK-4.

El trabajo también exploró el posible mecanismo biológico detrás de ese efecto. Los análisis apuntaron a la participación del receptor metabotrópico de glutamato mGluR1, una proteína vinculada con la comunicación entre neuronas. Simulaciones estructurales sugirieron que el nuevo compuesto podría unirse con mayor afinidad a ese receptor que MK-4.

Además, en ensayos con ratones, el compuesto mostró un perfil farmacocinético estable, logró atravesar la barrera hematoencefálica y elevó la concentración cerebral de MK-4 más que el control. Eso refuerza la idea de que no solo actúa en cultivo celular, sino que también puede alcanzar el órgano de interés.

El estudio aporta una base experimental para desarrollar terapias que no solo frenen síntomas, sino que apunten a restaurar parte del daño neuronal. También identifica una vía molecular, asociada a mGluR1, que podría servir como blanco para futuras investigaciones.

La principal limitación es que los resultados son preclínicos: provienen de experimentos con células y animales, no de ensayos en personas. Todavía no hay evidencia de que estos compuestos reparen el cerebro humano o mejoren enfermedades neurodegenerativas en pacientes, por lo que cualquier aplicación clínica sigue siendo lejana.

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