La genética heredada puede cambiar la ruta que sigue un cáncer tras el daño al ADN

Un estudio en ratones sugiere que la genética heredada no solo influye en el riesgo de cáncer, sino también en el tipo de mutaciones y la trayectoria que toma el tumor desde sus primeras etapas.

Por Redacción Ciencias.UY 27 de julio de 2026 a las 20:45 4 min de lectura
Imagen: ScienceDaily Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada Fuente de imagen
Ilustración conceptual de cadenas de ADN y mutaciones, usada para representar cómo el daño genético puede iniciar trayectorias distintas de cáncer según el trasfondo hereditario

Cuando una célula acumula daño en el ADN, el resultado no siempre es el mismo. Algunas terminan reparándose, otras mueren y otras inician el camino hacia un tumor. Un estudio publicado en Nature propone que una parte importante de esa diferencia no depende solo del ambiente o del azar de las mutaciones, sino también de la genética heredada con la que ese daño ocurre.

El trabajo intentó responder una pregunta difícil de estudiar en personas: por qué individuos expuestos a riesgos parecidos no desarrollan necesariamente los mismos cánceres, ni con la misma frecuencia. Para aislar el papel del trasfondo genético, el equipo crió cuatro cepas de ratones con susceptibilidades distintas al cáncer de hígado y las expuso en condiciones idénticas a una sola dosis de dietilnitrosamina, un carcinógeno que daña el ADN y está presente, entre otros contextos, en el humo del tabaco y en algunos alimentos procesados.

La ventaja del diseño fue el control. Todos los animales recibieron la misma exposición, a la misma edad y en el mismo entorno. Después, los investigadores secuenciaron el genoma de casi 600 tumores, compararon la actividad de genes y reconstruyeron la historia temprana de cada cáncer a partir de sus mutaciones iniciales. Aunque los tumores de las cuatro cepas tendían a activar una misma gran vía vinculada al crecimiento celular, la llamada vía MAPK, no llegaban allí por el mismo camino. Las mutaciones concretas que actuaban como disparadores, así como otros cambios posteriores, dependían del fondo genético heredado de cada animal.

Ese resultado importa porque sugiere que la genética de origen no solo puede cambiar la probabilidad de que aparezca un cáncer, sino también la forma en que evoluciona una vez iniciado. El estudio encontró, por ejemplo, que algunos trasfondos genéticos favorecían con más frecuencia la duplicación completa del genoma, un evento en el que la célula copia todo su juego de cromosomas y que suele asociarse con tumores más inestables. Visto de otro modo, dos organismos expuestos al mismo daño pueden terminar con tumores que se parecen en su objetivo biológico, pero que siguen trayectorias moleculares distintas.

La idea encaja con el impulso actual hacia una medicina más personalizada. Si el origen hereditario influye en qué mutaciones prosperan y qué rutas sigue un tumor, también podría afectar qué estrategias de detección temprana conviene priorizar o cómo responde cada paciente a tratamientos que dañan el ADN para frenar el crecimiento del cáncer. El estudio no ofrece todavía una receta clínica, pero sí una evidencia experimental más fuerte de que el contexto genético importa desde etapas muy tempranas.

Al mismo tiempo, conviene no llevar la conclusión más lejos de lo que permiten los datos. Se trata de un trabajo en ratones, centrado en cáncer de hígado inducido de forma controlada con un único carcinógeno. Los cánceres humanos surgen en contextos mucho más diversos, con exposiciones acumuladas durante años y con historias biológicas más complejas. Aún así, el experimento deja una lección clara: el daño al ADN no actúa sobre un terreno neutro, sino sobre un organismo cuya herencia genética puede inclinar desde el principio la ruta que seguirá la enfermedad.

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Cita original

Aitken, S. J., Connor, F., Feig, C., Rayner, T. F., Lukk, M., Luft, J., Aitken, S., Arnedo-Pac, C., Hayes, J. F., Nicholson, M. D., Ewing, A., Sundaram, V., Verburg, J. C., Connelly, J., Anderson, C. J., Behm, M., Campbell, S., Daunesse, M., Kaiser, V. B., ... Odom, D. T. (2026). Genetic background sets the trajectory of experimental cancer evolution. Nature. https://doi.org/10.1038/s41586-026-10821-z

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