Fechar una pintura rupestre no siempre es tan simple como tomar una muestra y medir su antigüedad. Muchas figuras negras de cuevas paleolíticas se atribuyen a pigmentos minerales, sobre todo manganeso, y en esos casos el radiocarbono no sirve porque necesita materia orgánica. Un estudio publicado en PNAS muestra ahora que algunas de esas pinturas conservan un ingrediente inesperado: restos microscópicos de carbón vegetal escondidos dentro del pigmento.
El hallazgo surgió en la cueva de Font-de-Gaume, en la región francesa de Dordoña, uno de los grandes sitios del arte paleolítico europeo. Los investigadores combinaron microspectroscopía Raman e imágenes hiperespectrales para examinar con mucho detalle la composición de varios trazos negros. La sorpresa fue encontrar carbono negro en figuras que se creían hechas solo con minerales, una pista suficiente para intentar una datación por radiocarbono.
Gracias a esa señal oculta, el equipo pudo fechar directamente un bisonte entre 13.461 y 13.162 años calibrados antes del presente. En otra figura, descrita como una máscara, la situación fue todavía más interesante: distintas partes del dibujo parecían corresponder a tres momentos separados, uno entre 15.981 y 15.121 años, otro entre 15.297 y 14.246 años, y un tercero mucho más reciente, entre 8.993 y 8.590 años. En vez de una imagen hecha de una sola vez, el panel habría sido intervenido a lo largo de miles de años.
Ese punto cambia bastante la lectura arqueológica. Las pinturas rupestres suelen presentarse como escenas congeladas en un momento preciso, pero este trabajo sugiere que algunas pudieron ser retocadas, reutilizadas o reinterpretadas por grupos humanos muy distantes en el tiempo. La pared no sería solo el soporte de una obra terminada, sino un espacio activo que mantuvo sentido para distintas generaciones.
La importancia del estudio también es metodológica. Durante décadas, muchas figuras negras quedaron fuera de la datación directa porque se asumía que no contenían carbono aprovechable. Si técnicas químicas e hiperespectrales permiten detectar cantidades muy pequeñas de carbón vegetal, podría abrirse una vía para fechar más arte rupestre sin depender únicamente de comparaciones estilísticas o del contexto arqueológico de la cueva.
Eso no significa que el problema esté resuelto para todo el arte paleolítico. El método depende de que el pigmento conserve suficiente materia orgánica y de que esa señal pueda distinguirse bien de otros componentes o contaminaciones posteriores. Además, una fecha no siempre alcanza para reconstruir toda la historia de una imagen compleja. Aún así, el trabajo aporta una mejora concreta: convierte en fechables algunas pinturas que parecían cerradas a ese tipo de análisis.
Para el público general, la novedad puede resumirse así: una herramienta química permitió ver dentro del pigmento algo que a simple vista no estaba. Ese detalle minúsculo, un poco de carbón vegetal escondido en una línea negra, alcanzó para devolverle tiempo preciso a imágenes hechas hace más de 13.000 años y para mostrar que algunas paredes paleolíticas pudieron ser revisitadas una y otra vez a lo largo de la prehistoria.
Hidden charcoal reveals the age of cave paintings once thought undatable · ScienceDaily
ScienceDaily · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Reiche, I., Beck, L., Caffy, I., Coquinot, Y., Alfeld, M., Maigret, A., Tapia, J., Martinez, M., Lescale, A., & Paillet, P. (2026). Radiocarbon dating and chemical imaging of carbon black–based Paleolithic cave art in the Dordogne region (France). Proceedings of the National Academy of Sciences. https://doi.org/10.1073/pnas.2524751123
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