La memoria resistió una hibernación artificial aunque el cerebro perdió muchas conexiones

Un estudio en ratones halló que, tras perder más de la mitad de ciertas conexiones del hipocampo durante una hibernación artificial, los recuerdos se conservaron y reaparecieron.

Por Redacción Ciencias.UY 25 de agosto de 2026 a las 12:45 4 min de lectura
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Ilustración de conexiones neuronales en el hipocampo para representar cómo algunos circuitos de memoria se conservan durante la hibernación artificial.

Durante mucho tiempo, una idea dominó la biología de la memoria: que los recuerdos duraderos dependen sobre todo de sinapsis fuertes y estables, es decir, de puntos de contacto entre neuronas que se refuerzan y permanecen ahí. Un estudio en ratones sometidos a hibernación artificial plantea ahora que la historia puede ser más compleja. Incluso después de una pérdida masiva de conexiones en una región cerebral clave para la memoria, los animales conservaron lo aprendido.

La investigación se centró en el hipocampo, una estructura fundamental para formar y recuperar recuerdos. Allí, los científicos siguieron sinapsis y espinas dendríticas, pequeñas protuberancias donde muchas neuronas reciben señales. Durante la hibernación artificial, la actividad de esas neuronas cayó de forma marcada y una gran cantidad de espinas y sinapsis desapareció temporalmente. Aún así, los ratones no perdieron la memoria asociada que los investigadores estaban rastreando.

El hallazgo más llamativo fue que no todas las conexiones parecían importar por igual. Al volver del estado de hibernación artificial, muchas de las conexiones reaparecieron, a menudo en lugares muy parecidos a los originales. Además, un subconjunto de contactos sinápticos se mantuvo durante todo el proceso. Esas conexiones preservadas estaban asociadas con botones presinápticos que se enlazan con varias espinas a la vez, una arquitectura que podría actuar como un andamio más resistente para sostener el recuerdo.

Eso cambia el foco de la discusión. En vez de pensar que la memoria depende solo de espinas grandes y duraderas, el trabajo sugiere que lo decisivo puede ser la organización del circuito: qué conexiones sobreviven al recambio y cómo queda armado el patrón general cuando la red vuelve a construirse. En otras palabras, el cerebro podría tolerar una remodelación mucho más intensa de lo que se creía, siempre que conserve ciertos nodos estratégicos.

El estudio ayuda a entender mejor cómo los recuerdos persisten en un órgano vivo y cambiante. Las neuronas no son estructuras quietas: sus conexiones se forman, se retraen y se reorganizan con el tiempo. Esa plasticidad parecía difícil de conciliar con la idea de recuerdos que duran meses o años. Los nuevos resultados ofrecen una posible salida: la memoria no estaría atada a cada conexión individual, sino a una arquitectura más robusta que resiste aunque parte de sus piezas se renueve.

Hay límites claros. El trabajo se hizo en ratones y con un modelo de hibernación artificial, no en personas ni en animales que hibernan de manera natural durante meses. Tampoco demuestra todavía qué conexiones son indispensables ni prueba de forma causal que esos grupos preservados sean, por sí solos, la base física del recuerdo. Lo que sí muestra es que la pérdida temporal de muchas sinapsis no implica necesariamente borrar la memoria.

Ese matiz importa porque abre nuevas preguntas sobre cómo protege el cerebro la información valiosa a lo largo del tiempo. Si futuros estudios confirman que algunas configuraciones sinápticas actúan como una especie de esqueleto de la memoria, podrían cambiar no solo la forma de pensar el aprendizaje, sino también cómo se estudian el envejecimiento cerebral, el sueño profundo y los trastornos que afectan la estabilidad de las conexiones neuronales.

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DOI del paper

10.1126/science.aee7004

Cita original

Lin, Y. J., Takahashi-Nakazato, A., Tsutsumi, K., Takahashi, T., Mercier, D., Ashitomi, H., Chiang, M. C., Haberl, M., Uytiepo, M., Maximov, A., Makino, Y., Nemoto, T., Enoki, R., Hirano, A., Soga, K., Looprasertkul, S., Ohno, N., Kubota, Y., Sakurai, T., & Tanaka, K. Z. (2026). Artificial hibernation reveals synaptic engram architecture associated with memory retention. Science, 393(6812), eaee7004. https://doi.org/10.1126/science.aee7004

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