La asociación más antigua conocida entre animales y microbios aparece en fósiles de hace más de 500 millones de años

Un estudio citado por Nature sugiere que criaturas tubulares del Ediacárico ya convivían con microbios en una relación beneficiosa mucho antes de la explosión cámbrica.

Por Redacción Ciencias.UY 28 de agosto de 2026 a las 12:45 4 min de lectura
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Las alianzas entre animales y microbios suelen parecer un rasgo sofisticado de ecosistemas modernos, desde bacterias intestinales hasta asociaciones marinas muy especializadas. Pero un estudio destacado por Nature sugiere que ese tipo de relación podría ser muchísimo más antiguo: algunas criaturas del período Ediacárico, hace más de 500 millones de años, ya habrían convivido con microbios de una manera beneficiosa.

La pista surge de fósiles de organismos tubulares llamados Conotubus, animales enigmáticos que vivieron antes de la explosión cámbrica. Según la investigación citada por Nature, señales geoquímicas preservadas en esos restos apuntan a que estos seres mantenían una relación estrecha con bacterias. Si la interpretación es correcta, se trataría del ejemplo más antiguo conocido de una asociación animal-microbio en el registro fósil.

La importancia del hallazgo no está solo en adelantar una fecha. La simbiosis es una de las estrategias más influyentes de la historia de la vida: permite repartir funciones, aprovechar mejor nutrientes y abrir nichos ecológicos nuevos. Encontrarla tan temprano sugeriría que, aún en las primeras etapas de la vida animal compleja, algunos organismos ya no dependían solo de su propio cuerpo, sino también de la ayuda metabólica de otros seres diminutos.

El trabajo se apoya en evidencia indirecta, no en una fotografía congelada de bacterias pegadas al animal. Los investigadores usaron pistas químicas conservadas en los fósiles para reconstruir qué procesos biológicos pudieron ocurrir allí. Ese enfoque es habitual cuando se estudian organismos tan antiguos, porque los tejidos blandos y las interacciones celulares rara vez se preservan de manera obvia durante cientos de millones de años.

Eso vuelve el resultado sugerente, pero también exige cautela. En paleontología y geoquímica, una misma señal puede admitir más de una explicación, y la discusión sobre cómo vivían exactamente muchos organismos ediacáricos sigue abierta. Además, Conotubus pertenece a un mundo biológico muy distinto del actual, por lo que no conviene imaginar una simbiosis idéntica a la de corales, gusanos o mamíferos modernos.

Aún con esas reservas, la propuesta cambia el paisaje de fondo. Durante mucho tiempo, la vida previa al Cámbrico fue vista como un escenario de cuerpos relativamente simples y ecosistemas menos elaborados. Si estos fósiles realmente registran una cooperación estable entre animales y microbios, entonces parte de la complejidad ecológica que solemos asociar a épocas posteriores ya estaba en marcha bastante antes. Más que una curiosidad de museo, sería una señal de que la colaboración biológica empezó a moldear la historia animal desde sus primeros capítulos.

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DOI del paper

10.1073/pnas.2526201123

Cita original

Wang, Z., Peng, Y., Tang, Q., Schiffbauer, J. D., Xiao, S., Fike, D. A., Jia, Z., Feng, D., Crockford, P. W., Cai, Y., Yuan, X., & Pratt, L. M. (2026). Chemosymbiotic trophic strategy in an Ediacaran tubular animal. Proceedings of the National Academy of Sciences, 123(35), e2526201123. https://doi.org/10.1073/pnas.2526201123

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