Los lagos no solo reflejan el clima y lo qué ocurre en sus cuencas: también guardan parte del carbono que llega desde su entorno y lo entierran en el fondo. Un estudio basado en sedimentos de lagos boreales y templados de América del Norte sugiere ahora que esa función cambió de manera marcada desde la industrialización. Según los autores, muchas capas formadas después de 1850 muestran una acumulación de carbono superior a la que había predominado durante el Holoceno, el período que abarca aproximadamente los últimos 11.000 años.
Para llegar a esa conclusión, el equipo reunió registros de sedimentos lacustres y comparó dos escalas de tiempo muy distintas: por un lado, la variación natural de largo plazo desde el final de la última glaciación; por otro, lo ocurrido en la era industrial. El trabajo también presentó un modelo para estimar mejor la densidad de los sedimentos a partir de su contenido de materia orgánica, una mejora técnica importante porque ayuda a reconstruir con más precisión cuánto carbono quedó enterrado en cada capa.
El contraste entre ambos períodos fue claro. Antes de 1850, las tasas de acumulación de carbono eran menores y más estables entre distintos registros. Después de esa fecha, en cambio, el promedio aumentó con fuerza y la variabilidad también se hizo mayor. El patrón no fue uniforme en todos los casos, pero los mayores incrementos aparecieron sobre todo en lagos del norte, a baja altitud y con niveles históricamente bajos de enterramiento de carbono.
Eso no significa automáticamente que los lagos estén resolviendo el problema climático. Enterrar más carbono en sedimentos puede parecer, en principio, una buena noticia, pero también indica que las actividades humanas ya alteraron procesos ecológicos que durante milenios habían oscilado dentro de rangos más estrechos. Los cambios en el uso del suelo, la carga de nutrientes y el calentamiento pueden estar empujando a estos ecosistemas a responder de maneras menos previsibles, con efectos que no se limitan al carbono y pueden afectar la calidad del agua, la productividad biológica y el funcionamiento general de las cuencas.
El estudio, además, se concentró en lagos boreales y templados de América del Norte, por lo que no conviene extrapolar sus cifras sin más al resto del planeta. Aún así, aporta una referencia valiosa para distinguir entre cambios recientes y variaciones naturales de fondo. En vez de mirar solo las últimas décadas, compara la era industrial con miles de años de historia sedimentaria, y eso refuerza la idea de que la influencia humana ya está reconfigurando incluso procesos lentos y poco visibles en aguas continentales.
From Holocene stability to industrial acceleration: shifting patterns of carbon accumulation in North American boreal and temperate lakes · Science News
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Flamand, A., Talbot, J., Heathcote, A. J., Aulard, C., & Lapierre, J.-F. (2026). From Holocene stability to industrial acceleration: shifting patterns of carbon accumulation in North American boreal and temperate lakes. Environmental Research Letters, 21(7), 074017. https://doi.org/10.1088/1748-9326/ae5a4c
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