La forma de respirar puede influir en las decisiones que tomamos
Un estudio encontró que respirar lentamente con exhalaciones prolongadas hace que el cerebro sea más sensible a las recompensas, llevando a decisiones más arriesgadas.
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Un estudio encontró que respirar lentamente con exhalaciones prolongadas hace que el cerebro sea más sensible a las recompensas, llevando a decisiones más arriesgadas.
Un mapa celular detallado de una región profunda del cerebro muestra qué neuronas podrían ser más vulnerables en la enfermedad de Huntington y cuáles se vinculan con adicción, depresión y esquizofrenia.
Un estudio en Nature sugiere que los endocannabinoides actúan como un ajuste fino que ayuda al cerebro a mantener el compromiso con conductas orientadas a recompensa.
Un estudio en ratones halló que, tras perder más de la mitad de ciertas conexiones del hipocampo durante una hibernación artificial, los recuerdos se conservaron y reaparecieron.
Un estudio del MIT identificó en ratones un circuito cerebral que compara lo que acaba de pasar con lo qué ocurre ahora para ajustar una decisión sensorial.
Un estudio en ratones identificó estructuras linfoides en la médula ósea del cráneo que participan en la vigilancia inmunológica del sistema nervioso central.
Un estudio en ratones identificó poblaciones neuronales que se activan durante la vigilia y ayudan a generar la presión biológica que impulsa el sueño de recuperación.
Un estudio con 62 adultos halló que la psilocibina no solo altera la actividad cerebral: también la reorganiza según lo que la persona está haciendo y percibiendo.
Investigadores identificaron un mecanismo que ayuda a Toxoplasma gondii a soportar el hacinamiento y el estrés dentro de quistes crónicos, una clave para entender cómo la infección puede persistir durante años.
Un estudio con EEG halló que las señales cerebrales siguen con solidez cómo cambia el dolor dentro de cada persona, pero fallan más al comparar sensibilidades entre individuos.
Un estudio en Science propone que los azúcares de frutas y miel ayudaron a cubrir la demanda de glucosa de primates y ancestros humanos antes de que cocinar volviera más accesible el almidón.
Un estudio en Japón logró visualizar en tres dimensiones nanoplásticos en el cerebro de ratones neonatos y halló que las partículas más pequeñas se distribuyen más ampliamente.
Un estudio en eLife sugiere que las personas cambian cuánto pesan los errores recientes y también aprenden, con más tiempo, qué ritmo de aprendizaje conviene en cada entorno.
Un estudio en PLOS Biology sugiere que distintas capas de la corteza auditiva transforman señales sonoras alteradas por el ruido en representaciones más estables.
Un preprint revisado por eLife sugiere que una técnica de resonancia de difusión puede captar señales compatibles con pérdida neuronal y cambios del tejido cerebral en Huntington.
Investigadores identificaron el gen SLC35F2 como la puerta de entrada celular de la queuosina, una molécula vinculada con memoria, respuesta al estrés y supresión tumoral.
Un estudio en eLife halló que una zona de drenaje entre la nariz y el cerebro reúne células inmunitarias con un perfil menos inflamatorio en un modelo murino de esclerosis múltiple.
Un análisis con 772 personas identificó 17 regiones adicionales vinculadas al lenguaje y sugiere que esta capacidad depende de una red cerebral más distribuida, aunque todavía muy selectiva.
Un estudio en Science construyó un atlas tridimensional célula por célula del cerebro de una lamprea y sugiere que el ancestro común de los vertebrados ya tenía una organización cerebral más compleja de lo esperado.
Un trabajo con resonancias magnéticas encontró que, en promedio, personas con más rasgos psicopáticos tenían un estriado de mayor tamaño, una región cerebral vinculada con recompensa e impulsividad.
Un nuevo método convierte el mapa de conexiones neuronales en un problema de secuenciación y permitió detectar miles de enlaces entre neuronas con precisión sináptica en cerebros de ratón.
Un trabajo en eLife describe una técnica que acelera mucho la obtención de imágenes 3D del cerebro vivo y ayuda a seguir flujo sanguíneo, neuronas y células inmunes.
Un estudio con más de 40.000 personas halló que la edad y los problemas metabólicos dejan huellas distintas en el cerebro, una pista relevante para entender mejor qué significa envejecer con salud.
Un estudio en adultos mayores halló que niveles más bajos de vitamina B12 activa, aún dentro de valores considerados normales, se asociaron con peor desempeño cognitivo y más lesiones en la sustancia blanca cerebral.
Un estudio en JAMA Neurology vinculó la exposición prenatal al insecticida clorpirifos con alteraciones persistentes en el cerebro y peor rendimiento motor en niños y adolescentes.
Un estudio preclínico sugiere que dietas ricas en grasa y azúcar durante la infancia pueden dejar efectos duraderos sobre la conducta alimentaria, incluso tras mejorar la dieta.
Una revisión de 25 estudios halló que las personas con trastornos de ansiedad tenían, en promedio, niveles más bajos de colina en el cerebro, sobre todo en la corteza prefrontal.
Un trabajo publicado en Nature sugiere que sostener la función reparadora de las microglías podría mejorar la recuperación después de un accidente cerebrovascular.
Investigadores del MIT descubren que una mutación en el gen grin2a interrumpe el circuito cerebral responsable de actualizar creencias cuando se recibe nueva información, afectando la toma de decisiones.
Investigadores de la Universidad McMaster y SickKids descubrieron que células cerebrales llamadas oligodendrocitos ayudan al glioblastoma a crecer. Un medicamento existente para el VIH podría bloquear esta comunicación.
Científicos de UC San Francisco identificaron la proteína FTL1 como conductora del envejecimiento cerebral. En ratones, reducir sus niveles revirtió el deterioro de memoria.