Cuando dos personas reciben estímulos parecidos, no necesariamente sienten el dolor de la misma manera. Un estudio en PLOS Biology sugiere que esa diferencia no es solo una cuestión de intensidad subjetiva: también cambia la forma en que el cerebro representa el dolor. Según los resultados, las señales cerebrales sirven bastante bien para seguir cómo sube o baja el dolor dentro de una misma persona, pero son mucho menos firmes cuando intentan comparar a una persona con otra.
El trabajo analizó registros de electroencefalografía, o EEG, en 161 personas sanas mientras recibían breves estímulos dolorosos y calificaban su intensidad. Para poner a prueba la solidez de los resultados, el equipo repitió el experimento cuatro semanas después con los mismos participantes y además lo reprodujo en una cohorte independiente de 111 personas. Luego aplicó modelos bayesianos multivariados para relacionar las calificaciones del dolor con patrones característicos de actividad cerebral.
La diferencia entre ambos tipos de variación fue marcada. Los patrones que parecían explicar por qué algunas personas reportan más dolor que otras se repitieron cuando se volvió a medir al mismo grupo, pero no lograron reproducirse bien en la cohorte independiente. En cambio, las señales asociadas a las fluctuaciones del dolor dentro de cada individuo se mantuvieron robustas tanto con el paso del tiempo como entre grupos distintos. En otras palabras, el cerebro parece ofrecer una señal más confiable para seguir cambios personales del dolor que para establecer comparaciones universales entre individuos.
Ese resultado ayuda a entender por qué sigue siendo difícil construir biomarcadores cerebrales del dolor que funcionen igual para todo el mundo. Una herramienta de este tipo podría ser más útil para monitorear la evolución de un mismo paciente, por ejemplo durante un tratamiento, que para decidir cuánto dolor siente una persona frente a otra. Aún así, el estudio se hizo con personas sanas y con estímulos breves en condiciones experimentales, de modo que todavía falta comprobar cuánto de este patrón se mantiene en pacientes con dolor crónico o en situaciones clínicas más complejas.
Neural encoding of pain is robust within but unstable between individuals · PLOS Biology
journals.plos.org · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Tiemann, L., Bott, F. S., May, E. S., Nickel, M. M., Hohn, V. D., Gil Ávila, C., Bruna, N., Zebhauser, P. T., & Ploner, M. (2026). Neural encoding of pain is robust within but unstable between individuals. PLOS Biology, 24(8), e3003948. https://doi.org/10.1371/journal.pbio.3003948
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