Unas neuronas escasas de la corteza ayudaron a sincronizar el sueño en ratones
Un estudio en ratones identificó neuronas inhibitorias de largo alcance que coordinan la actividad de la corteza durante estados de baja alerta y favorecen el sueño.
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Un estudio en ratones identificó neuronas inhibitorias de largo alcance que coordinan la actividad de la corteza durante estados de baja alerta y favorecen el sueño.
Un estudio en adultos sanos mostró que breves sonidos sincronizados con ondas lentas del sueño aumentaron el flujo de líquido cefalorraquídeo medido con resonancia magnética.
Un estudio encontró que respirar lentamente con exhalaciones prolongadas hace que el cerebro sea más sensible a las recompensas, llevando a decisiones más arriesgadas.
Estudio en ratas y tejidos humanos revela que dos dosis de psilocibina antes de la quimioterapia previno la neuropatía periférica, efecto secundario doloroso que afecta a millones.
Un nuevo estudio reanalizó una hipótesis llamativa sobre respiración y actividad cerebral previa al movimiento, y encontró que el efecto desaparece cuando se corrige un sesgo del análisis.
Un análisis de 2,56 millones de personas identificó 26 regiones genéticas asociadas con la fibromialgia y apuntó a un papel central del sistema nervioso en este síndrome de dolor crónico.
Un estudio en Nature reconstruyó un circuito cerebral de peces eléctricos y mostró cómo anticipa sus propias señales para filtrar ruido y seguir detectando lo qué ocurre alrededor.
Un estudio con EEG y una tarea de aprendizaje sugiere que, en personas con trastorno obsesivo-compulsivo, algunas señales cerebrales de control aparecen demasiado tarde para frenar impulsos ya activados.
Un mapa celular detallado de una región profunda del cerebro muestra qué neuronas podrían ser más vulnerables en la enfermedad de Huntington y cuáles se vinculan con adicción, depresión y esquizofrenia.
Un estudio en Nature sugiere que los endocannabinoides actúan como un ajuste fino que ayuda al cerebro a mantener el compromiso con conductas orientadas a recompensa.
Un estudio en Nature halló que una señal anómala en neuronas excitadoras de ratones con Alzheimer favorece pérdida de sinapsis, inflamación cerebral y problemas de memoria.
Un estudio del MIT identificó en ratones un circuito cerebral que compara lo que acaba de pasar con lo qué ocurre ahora para ajustar una decisión sensorial.
Un estudio de neuroimagen del MIT y la Universidad de Boston halló que la red cerebral del lenguaje se mantiene sorprendentemente estable con la edad, a diferencia de otros sistemas ligados al control ejecutivo.
Un estudio en Nature mantuvo organoides cerebrales humanos durante más de cinco años y encontró que siguen programas de maduración que recuerdan etapas del desarrollo cerebral humano.
Un estudio longitudinal sugiere que un programa de dibujo compartido modifica la sincronía cerebral entre personas de diferentes edades y entre pares jóvenes, con vínculos a la soledad.
Un estudio en ratones identificó estructuras linfoides en la médula ósea del cráneo que participan en la vigilancia inmunológica del sistema nervioso central.
Un estudio en ratones identificó poblaciones neuronales que se activan durante la vigilia y ayudan a generar la presión biológica que impulsa el sueño de recuperación.
Un estudio en ratones sugiere que la inhibición en una región del hipocampo regula cuánto prioriza el cerebro distinguir experiencias parecidas o conservar recuerdos resistentes a la interferencia.
Un equipo del MIT desarrolló un microscopio capaz de seguir impulsos eléctricos en neuronas repartidas por casi todo el cerebro de larvas de pez cebra con resolución de milisegundos.
Un estudio en pacientes con párkinson identificó una red cerebral que se comunica entre 20 y 35 Hz y cuya fuerza se asocia con la respuesta a la estimulación cerebral profunda.
Un estudio en ratones mostró que ciertos astrocitos pueden repoblar lesiones cerebrales con una maniobra inusual: generan núcleos nuevos y los desplazan hasta la zona dañada.
Un estudio con EEG halló que las señales cerebrales siguen con solidez cómo cambia el dolor dentro de cada persona, pero fallan más al comparar sensibilidades entre individuos.
Un estudio en PLOS Biology sugiere que distinguir mejor entre sonidos propios y ajenos ayuda a sincronizar acciones con otra persona, y que ese trabajo depende más del hemisferio derecho del cerebro.
Un estudio con perros despiertos dentro de un resonador encontró patrones cerebrales distintos ante rostros humanos felices, temerosos, tristes y enojados.
Un estudio halló que ritmos espontáneos del cerebro, medidos en reposo, anticipan qué tan bien seguimos el habla, y que la participación del sistema motor no es igual en todas las personas.
Un estudio trazó por primera vez un mapa amplio de las diferencias mínimas de color que puede detectar el ojo humano y abrió una vía más práctica para evaluar visión y diseñar pantallas.
Un estudio con 159 participantes encontró que, cuando una misma opción arrastra un historial de castigos, aprender de sus recompensas se vuelve más difícil y aumenta la exploración.
Un estudio en eLife encontró patrones de coordinación muscular que distinguen la gravedad del daño motor tras un ictus y captan mejor qué pacientes mejoran con la rehabilitación intensiva del brazo.
Un estudio en eLife sugiere que las personas cambian cuánto pesan los errores recientes y también aprenden, con más tiempo, qué ritmo de aprendizaje conviene en cada entorno.
Un estudio en PLOS Biology sugiere que distintas capas de la corteza auditiva transforman señales sonoras alteradas por el ruido en representaciones más estables.
Un estudio en monos sugiere que parte de las oscilaciones cambiantes de la actividad cerebral no dependen solo de las neuronas, sino también de los campos eléctricos locales que ellas mismas generan.
Un estudio en moscas halló que la proteína Sex-lethal, conocida por su papel en la determinación sexual, también ayuda a que ciertas neuronas mantengan la producción de moléculas clave para fabricar proteínas.
Un estudio con EEG sugiere que, al pasar de una voz a otra en un ambiente ruidoso, el cerebro representa por un instante ambos flujos de habla en paralelo antes de soltar el anterior.
Un estudio en ratones halló que parte de los circuitos corticales vinculados con la memoria contextual todavía se reorganizan durante la adolescencia tardía, con un bache transitorio en la expresión de ciertos recuerdos.
Un estudio en PLOS Biology encontró que los macacos miran de otra manera a avatares corporales muy realistas pero no del todo naturales, una señal parecida al llamado valle inquietante en humanos.
Un estudio en Nature Communications halló que, cuando un primate aprende a distinguir objetos nuevos, también cambian de forma sutil las representaciones visuales en una región alta del cerebro.
Un estudio en eLife presenta una herramienta acústica de bajo costo que detecta mordidas y pausas al comer y las vincula con señales cerebrales asociadas al apetito.
Un estudio en ratones halló que dos versiones de un mismo gen empujan en direcciones opuestas la maduración de células precursoras del cerebelo, una pista sobre cómo el cerebro ajusta su desarrollo con precisión.
Un estudio en PNAS sugiere que la ventaja de la mano dominante no nace de una mitad del cerebro “mejor”, sino de años de práctica con movimientos complejos y uso de herramientas.
Un estudio con resonancia magnética halló que el cerebelo y otra región cerebral vinculada a recompensa actúan de forma coordinada cuando las personas aprenden que una amenaza ya no aparece.
Un estudio en eLife halló que la proteína EML3 es clave para el desarrollo normal de la corteza cerebral en ratones y ayuda a explicar cómo surgen algunas malformaciones raras del cerebro.
Un estudio en eLife con 12 taikonautas sugiere que en microgravedad las personas calculan mal la masa de su propio cuerpo, lo que vuelve más lentos y corregidos algunos movimientos simples.
Un estudio en eLife sugiere que la atención espacial no solo sirve para percibir mejor, sino también para decidir qué partes del entorno entran en los mapas mentales con los que planificamos.
Un estudio en eLife sugiere que sepias y otros cefalópodos coordinan grupos parciales de cromatóforos vecinos, en vez de activar cada célula de pigmento como una unidad aislada.
Un estudio en PLOS Biology identificó en ratones neuronas del tronco encefálico que suprimen la vigilia y favorecen el sueño, con posibles pistas para entender mejor la narcolepsia.
Un estudio en ratones sugiere que el cerebro puede convertir señales táctiles de los bigotes en un mapa preciso de la distancia a objetos cercanos, una función clave para moverse y evitar obstáculos.
Un equipo presentó una plataforma que combina etiquetado, entrenamiento y análisis en tiempo real para seguir la postura y el movimiento de animales con precisión comparable a sistemas más pesados y costosos.
Un estudio con 79 bebés sugiere que el cerebro distingue la estructura musical desde los 3 meses, mientras que los movimientos más organizados ante la música recién se vuelven claros hacia el año de vida.
Un estudio con 100 personas y resonancia funcional mostró que la desinformación no solo distorsiona recuerdos individuales: también puede hacer que varias personas terminen recordando el mismo detalle falso.
Un estudio con EEG halló una señal visual temprana y otra más tardía ligada al reporte consciente, una pista sobre cómo el cerebro pasa de procesar fragmentos a construir una percepción unificada.
Un análisis con 772 personas identificó 17 regiones adicionales vinculadas al lenguaje y sugiere que esta capacidad depende de una red cerebral más distribuida, aunque todavía muy selectiva.
Un estudio en pez cebra mostró que la mielina no depende de una sola molécula de anclaje: cuando fallan tres a la vez, las células encargadas de recubrir axones casi no logran iniciar esa tarea.
Un estudio en Science construyó un atlas tridimensional célula por célula del cerebro de una lamprea y sugiere que el ancestro común de los vertebrados ya tenía una organización cerebral más compleja de lo esperado.
Un estudio con resonancia funcional sugiere que el claustrum ayuda a coordinar redes cerebrales cuando pasamos de atender el mundo exterior a recurrir a recuerdos internos.
Un estudio en ratones sugiere que algunas neuronas jóvenes sufren roturas temporales en el ADN al migrar por espacios estrechos del cerebro y luego las reparan.
Un estudio con registros intracraneales en pacientes neuroquirúrgicos sugiere que algunas neuronas humanas se activan más cuando las oscilaciones cerebrales pasan por frecuencias lentas muy específicas.
Un estudio con resonancia funcional de alta resolución y seguimiento pupilar sugiere que las variaciones normales del estado de alerta no afectan al cerebro de manera uniforme, sino que reordenan circuitos específicos.
Un estudio con 40 adultos halló que pasar unas 28 horas despierto eleva en varias regiones del cerebro un marcador asociado a la densidad de sinapsis, en línea con la idea de que dormir ayuda a reajustar esas conexiones.
Registros de neuronas individuales en macacos sugieren que el cerebro no usa la misma lógica cuando planifica una decisión que cuando repite una costumbre.
Un estudio en macacos distinguió qué señales de la corteza visual participan de forma directa en una decisión y cuáles reflejan contexto o experiencia reciente.
Un nuevo método convierte el mapa de conexiones neuronales en un problema de secuenciación y permitió detectar miles de enlaces entre neuronas con precisión sináptica en cerebros de ratón.
Un estudio en ratones halló que la cafeína restauró un circuito cerebral alterado por la privación de sueño y mejoró una forma específica de memoria social.
Un modelo con organoides de cerebro y médula espinal sugiere que la pérdida de regeneración en neuronas humanas ocurre durante el desarrollo y podría revertirse en ciertas condiciones experimentales.
Un estudio con microscopía electrónica sugiere que una técnica usada para crear lesiones neuronales controladas no produce un daño material significativo en multielectrodos implantados durante años.
Un estudio en ratones sugiere que los oligodendrocitos no solo recubren neuronas con mielina: también ayudan a sincronizar la actividad del cerebro en una etapa temprana del desarrollo.
Un trabajo en eLife describe una técnica que acelera mucho la obtención de imágenes 3D del cerebro vivo y ayuda a seguir flujo sanguíneo, neuronas y células inmunes.
Un estudio en animales identificó una cadena de señales en el hipotálamo en la que células gliales ayudan a activar la sensación de saciedad, una pista relevante para investigar obesidad y trastornos alimentarios.
Un estudio en pez cebra identificó una señal de las microglías que limita la producción de nuevas neuronas tras una lesión medular, mostrando que regenerar más no siempre implica recuperar mejor la función.
Un estudio con 29 adultos usó resonancia magnética avanzada para seguir, en personas vivas, cambios breves y cambios más duraderos del cerebro mientras aprendían una secuencia de movimientos.
Un estudio en eLife sugiere que escuchar un pulso artificialmente acelerado antes de un estímulo doloroso puede volver más intensa y desagradable la experiencia, incluso cuando el estímulo físico no cambia.
Un estudio en PLOS Biology halló que el cerebro puede ajustar cómo hablamos a partir de errores auditivos incluso cuando la persona frena la palabra antes de decirla.
Un estudio comparó atlas celulares de cinco cordados y halló que antiguas duplicaciones completas del genoma ayudaron a expandir y diversificar los tipos de células del cerebro de los vertebrados.
Un estudio en ratas halló que una lesión cerebral traumática altera la coordinación de ondas eléctricas del hipocampo, un cambio que podría ayudar a explicar por qué aparecen problemas de memoria.
Estudios que siguieron recuerdos en conversaciones y pensamientos cotidianos sugieren que el envejecimiento no borra la memoria autobiográfica tanto como indican algunas pruebas de laboratorio.
Un trabajo en PLOS Biology encontró que los ritmos de comunicación acústica de 98 especies se agrupan alrededor de 2,7 Hz, dentro del rango delta del cerebro.
Un estudio en eLife siguió la actividad neuronal en cinco regiones cerebrales y mostró que las representaciones de olores se vuelven más selectivas hacia el hipocampo.
Un estudio en PLOS Biology encontró que la arquitectura metabólica de la corteza visual de macacos sigue de cerca la organización del campo visual y las demandas de procesamiento de caras y escenas.
Un estudio en ratones identificó una población neuronal de la amígdala cuya actividad desbalanceada basta para desencadenar ansiedad y retraimiento social, y mostró que corregirla puede revertir esos efectos.
Un estudio en peces cebra detectó patrones coordinados de actividad cerebral varios segundos antes de que los animales se acercaran a otro individuo, una pista sobre cómo nace la conducta social.
Un estudio en ratones identificó un circuito cerebral por el que la serotonina puede intensificar señales asociadas al tinnitus, una pista que podría influir en futuros tratamientos.
Científicos de UC San Francisco identificaron la proteína FTL1 como conductora del envejecimiento cerebral. En ratones, reducir sus niveles revirtió el deterioro de memoria.