Un estudio de 98 especies sugiere que la comunicación acústica animal converge en un ritmo común

Un trabajo en PLOS Biology encontró que los ritmos de comunicación acústica de 98 especies se agrupan alrededor de 2,7 Hz, dentro del rango delta del cerebro.

Por Redacción Ciencias.UY 09 de junio de 2026 a las 21:00 5 min de lectura
Árbol filogenético y distribución comparativa de ritmos acústicos usados para inferir un valor óptimo compartido entre especies
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Un análisis comparativo de 98 especies propone que la comunicación acústica animal no solo varía en tono, timbre o frecuencia, sino que también conserva una cadencia común a través de ramas evolutivas muy distantes. El trabajo, publicado en PLOS Biology, reunió datos de mamíferos, aves y un conjunto menor de anfibios, reptiles, peces e insectos para estudiar el ritmo de las señales acústicas, es decir, la velocidad a la que se repiten sus modulaciones temporales. El resultado central fue que la mayoría de las especies se agrupa alrededor de un óptimo evolutivo de 2,7 Hz, dentro del rango delta del cerebro, que abarca aproximadamente de 1 a 4 Hz.

Los autores no buscaron simplemente contar llamados por segundo, sino estimar la estructura temporal de las señales mediante análisis del envolvente acústico, espectros de potencia y modelos comparativos que controlan la historia evolutiva compartida. Con ese enfoque probaron varias explicaciones posibles para el ritmo de la comunicación: restricciones anatómicas de los productores del sonido, tamaño corporal, ambiente, masticación, complejidad social y otros factores ligados a la especie. Según el artículo, ninguno de esos predictores aportó una explicación decisiva una vez que se incorporó la filogenia. En cambio, los modelos evolutivos del tipo Ornstein-Uhlenbeck, que describen rasgos empujados hacia un valor óptimo, ajustaron mejor que los escenarios de deriva más libre.

Ese detalle importa porque cambia la interpretación del hallazgo. En vez de pensar que cada linaje resolvió de forma independiente el problema del ritmo de sus señales, el trabajo sugiere que existe una presión evolutiva amplia hacia una ventana temporal particularmente eficaz para emitir y recibir información acústica. Los autores conectan esa idea con un dato ya conocido en neurociencia: las oscilaciones delta están conservadas en muchos cerebros animales y participan en procesos de percepción activa. La hipótesis es que la comunicación habría evolucionado, al menos en parte, para aprovechar un canal temporal que los sistemas nerviosos ya procesan bien.

El estudio también dialoga con lo que se sabe sobre el habla humana. En nuestra especie, distintas escalas temporales del lenguaje se alinean con ritmos cerebrales; las oscilaciones más lentas ayudan a captar contornos prosódicos, entonación y organización general de la señal. El nuevo trabajo no dice que los animales “hablen” como nosotros, pero sí sugiere que ciertos principios temporales de la comunicación podrían ser mucho más antiguos y generales de lo que se pensaba. Eso vuelve especialmente interesante que el óptimo estimado anteceda, según el modelo, a la divergencia de los mamíferos.

La investigación tiene límites importantes. Aunque la base comparativa es amplia, la representación de algunos grupos fue pequeña y por eso los autores restringieron varios análisis principales a aves y mamíferos para no forzar inferencias filogenéticas débiles. Además, que un ritmo converja alrededor de un valor no significa que todas las especies usen la misma estrategia comunicativa ni que el cerebro sea la única causa del patrón. El propio estudio reconoce que todavía falta entender mejor cómo interactúan mecanismos neurales, anatomía, contexto ecológico y función social. Aún así, el trabajo ofrece una pieza sólida de evidencia de que el tiempo de las señales acústicas, y no solo su espectro, también puede estar profundamente moldeado por la evolución y por límites compartidos del procesamiento nervioso.

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Cita original

Piette, T., Cathcart, C., Barbieri, C., Martin Ming, K., Grandjean, D., Bickel, B., Déaux, E., & Giraud, A.-L. (2026). Animal acoustic communication has a conserved optimal rhythm within the neural delta range. PLOS Biology, 24(6), e3003798. https://doi.org/10.1371/journal.pbio.3003798

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