Un estudio en ratones sugiere que parte del deterioro cognitivo asociado a la edad podría estar impulsado por células inmunes que circulan en la sangre, sin necesidad de ingresar directamente al cerebro. Según el trabajo, bloquear sus efectos mejoró el rendimiento de memoria en animales.
El envejecimiento cognitivo suele estudiarse desde la perspectiva del cerebro mismo: inflamación local, degeneración neuronal o menor capacidad de regeneración. Pero en los últimos años también creció el interés por entender cómo factores presentes en la sangre pueden influir sobre ese proceso.
Entre ellos están los linfocitos T CD8+, células del sistema inmune encargadas de combatir amenazas. Algunos trabajos ya habían mostrado que con la edad estas células pueden infiltrarse en tejido cerebral y promover inflamación. Lo que no estaba claro era si las que permanecen circulando fuera del cerebro también participan activamente en el deterioro cognitivo.
Según una nota de Nature, un estudio publicado en Immunity encontró que una población abundante de linfocitos T CD8+ no infiltrantes contribuye al envejecimiento cognitivo.
Los investigadores usaron, entre otras estrategias, parabiosis en ratones —una técnica para conectar los sistemas circulatorios de dos animales— e inyecciones de células viejas o jóvenes para observar su efecto sobre el hipocampo, una región clave para memoria y aprendizaje.
El trabajo sugiere que las células envejecidas alteran la expresión de genes asociados al buen funcionamiento cognitivo y empeoran el desempeño en pruebas de reconocimiento de objetos y laberintos. Según la nota, bloquear esos efectos en la sangre podría ser una vía terapéutica más realista que intentar actuar sobre las células ya instaladas en el cerebro.
El hallazgo abre una vía interesante para pensar tratamientos contra el deterioro cognitivo asociado a la edad. Si parte del problema puede modularse desde la sangre, algunas intervenciones podrían ser más accesibles que aquellas que requieren actuar directamente dentro del sistema nervioso central.
También fortalece la idea de que envejecimiento cerebral e inmunidad están profundamente conectados.
Por ahora, la evidencia mencionada proviene de experimentos en ratones. Eso significa que no puede trasladarse automáticamente a personas ni asumirse como una terapia lista para uso clínico.
Además, mejorar memoria en pruebas animales no equivale a resolver formas complejas de deterioro cognitivo humano. Harán falta estudios adicionales para saber si este mecanismo también opera de modo comparable en personas y cómo podría intervenirse con seguridad.
Immune cells in the blood drive cognitive ageing — blocking them improves memory · Nature
www.nature.com · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Relacionadas por categoría
Ver masLa jerarquía social cambia cómo los ratones responden ante una amenaza
Un experimento con ratones muestra que estar acompañado modifica la defensa ante amenazas, pero el efecto depende del peligro y de la posición social del animal.
Un implante cerebral decodifica habla y gestos a la vez en personas con parálisis
Un estudio con tres participantes muestra que un solo implante cerebral puede traducir intentos de hablar y gesticular en el control simultáneo de un avatar.
Qué hace que una proteína asociada a neurodegeneración forme agregados
Un estudio en eLife identificó procesos celulares que influyen en cómo TDP-43 pasa de formar condensados dinámicos a agregados más rígidos vinculados con enfermedad.
Más de la misma fuente
Ver masEl proteoma humano es más diverso de lo que refleja el ADN
Un estudio de 29 tejidos humanos detectó miles de variantes de proteínas, incluidas algunas que pueden surgir durante la fabricación celular y no solo por cambios en el ADN.
Un implante cerebral decodifica habla y gestos a la vez en personas con parálisis
Un estudio con tres participantes muestra que un solo implante cerebral puede traducir intentos de hablar y gesticular en el control simultáneo de un avatar.
Un mapa de proteínas ayuda a buscar combinaciones más selectivas contra el cáncer
Un estudio en Nature propone mirar qué proteínas están juntas en la superficie de células tumorales para encontrar combinaciones terapéuticas más precisas.
Más del mismo autor
Ver masLa jerarquía social cambia cómo los ratones responden ante una amenaza
Un experimento con ratones muestra que estar acompañado modifica la defensa ante amenazas, pero el efecto depende del peligro y de la posición social del animal.
Una proteína del parásito de la malaria revela una posible diana farmacológica
Un estudio en cultivos de Plasmodium falciparum encontró que una pequeña proteína sostiene una fábrica celular indispensable para la supervivencia del parásito.
Chlamydia altera temporalmente el programa de las células que infecta
Un estudio muestra que Chlamydia trachomatis modifica señales que regulan la actividad de los genes de las células infectadas. El hallazgo ayuda a entender mejor la relación entre el microbio y su huésped.