Los incendios no solo se ven: también se oyen, aunque a frecuencias demasiado bajas para el oído humano. Un estudio en Idaho mostró que ese rumor profundo, conocido como infrasonido, puede servir para seguir dónde arde un fuego incluso cuando el humo, las nubes o el relieve dificultan observarlo directamente.
El trabajo se hizo durante una quema controlada de pastizales en una zona de matorral. El equipo desplegó más de 90 sensores agrupados en ocho arreglos, algunos dentro del área quemada y otros a varios kilómetros de distancia. Esos instrumentos registraron ondas de presión entre 1 y 10 hercios, generadas por el movimiento del aire caliente que asciende y del aire frío que entra para alimentar la combustión. Con esa información, los investigadores pudieron estimar desde qué dirección llegaba el sonido y reconstruir cómo avanzaba el frente de fuego.
El arreglo que mejor funcionó tenía 44 sensores y estaba a casi dos kilómetros del incendio. Durante varias horas, sus cálculos coincidieron con la dirección en la que un helicóptero iba encendiendo la vegetación. Pero la señal siguió apareciendo incluso cuando la aeronave se alejó para reabastecerse, una pista de que el sonido registrado no provenía del motor sino del incendio mismo.
La idea importa porque buena parte de la vigilancia actual depende de cámaras, satélites o aeronaves que necesitan línea de visión. En cambio, el infrasonido podría aportar alertas rápidas en situaciones donde el fuego queda escondido por el terreno o por una columna densa de humo. Si la técnica se perfecciona, podría convertirse en una herramienta complementaria para seguir cambios en incendios de baja intensidad o apoyar tareas de manejo del fuego.
El resultado, de todos modos, no equivale todavía a un sistema listo para cualquier incendio forestal. La prueba se hizo con un fuego controlado y relativamente suave, en condiciones frescas y húmedas. Los propios autores señalan que falta saber cómo rendiría el método en incendios más grandes, donde el viento puede generar mucho ruido infrasonoro y volver más difícil distinguir la señal útil. Por ahora, el avance principal es haber demostrado que hasta un incendio modesto deja una huella acústica suficiente como para ser rastreada.
Science News · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Anderson, J. F., Hunt, M. A., Johnson, J. B., & Yedinak, K. M. (2026). Tracking a rangeland fire with infrasound arrays. Geophysical Research Letters, 53(13). https://doi.org/10.1029/2026GL122492
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