La menopausia mostró un patrón distinto de cambio estructural cerebral

Un estudio longitudinal comparó resonancias de pubertad, embarazo y menopausia. En esta última transición no detectó una aceleración de la pérdida de materia gris cortical.

Por Redacción Ciencias.UY 17 de setiembre de 2026 a las 12:45 4 min de lectura
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Ilustración de siluetas que representan distintas etapas de la vida reproductiva.

La menopausia no aceleró la reducción de materia gris cortical que un estudio observó durante la primera menstruación y el embarazo. Esa es la diferencia principal que encontró un equipo al comparar, con el mismo método, imágenes cerebrales tomadas antes y después de tres grandes transiciones reproductivas.

La materia gris reúne sobre todo cuerpos de neuronas y sus conexiones cercanas. Medir su volumen con resonancia magnética permite describir cambios anatómicos a lo largo del tiempo, pero no mide de forma directa la memoria, el ánimo ni el bienestar de una persona. Por eso, un cambio —o la ausencia de un cambio— en estas imágenes no equivale por sí solo a una mejora, un deterioro o un síntoma.

El trabajo reunió 1.095 exploraciones de resonancia magnética estructural. Comparó grupos que atravesaban la primera menstruación, un primer o segundo embarazo o el paso de la premenopausia a la posmenopausia con grupos de edades semejantes que se mantenían en una etapa estable. Así buscó separar los cambios asociados con cada transición de las transformaciones que pueden acompañar al desarrollo o al envejecimiento.

En las participantes que atravesaron la primera menstruación y en quienes cursaron un embarazo, el volumen de materia gris cortical se redujo más rápidamente que en sus respectivos grupos de comparación. En cambio, el grupo que pasó por la menopausia no mostró una reducción significativa del volumen total ni cortical después de aplicar la corrección estadística prevista por el estudio. Los grupos estables antes y después de la menopausia sí mostraron descensos graduales, un contraste que llevó a los autores a describir la transición menopáusica como un patrón estructural diferente.

El resultado no sostiene la idea de que la menopausia detenga el envejecimiento cerebral ni permite atribuir el patrón a una hormona concreta. Las investigadoras e investigadores no midieron de manera directa los niveles hormonales a lo largo de cada trayectoria, y la clasificación de la transición menopáusica se basó en los informes de las participantes entre dos momentos de evaluación. Tampoco se evaluó si las diferencias anatómicas se relacionaban con cambios cognitivos, síntomas o experiencias individuales.

La comparación aporta datos a una etapa de la vida que había recibido menos seguimiento longitudinal de todo el cerebro que la pubertad y el embarazo. También muestra por qué las imágenes cerebrales requieren contexto: las tres transiciones implican cambios hormonales importantes, pero sus trayectorias anatómicas no tienen por qué ser iguales ni tener un significado clínico automático. Estudios futuros con más mediciones en el tiempo podrán examinar cómo se combinan factores hormonales, sociales, psicológicos y de salud en esos cambios.

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Cita original

van ’t Hof, S. R., Bos, M. G. N., Straathof, M., Crone, E. A., & Hoekzema, E. A. (2026). Puberty, pregnancy, and menopause show shared and distinct structural changes across the lifespan. Nature Communications, 17, Article 9360. https://doi.org/10.1038/s41467-026-76755-2

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