El humo puede aclarar nubes, pero el tiempo también cambia su efecto

Un estudio del Atlántico sudeste muestra que el humo de incendios agrícolas altera las gotas de las nubes, pero la meteorología asociada puede compensar parte de ese efecto.

Por Redacción Ciencias.UY 21 de setiembre de 2026 a las 11:00 3 min de lectura
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Nubes bajas sobre el Atlántico sudeste frente a la costa de Angola.

El humo de los incendios agrícolas de Angola puede llegar hasta las nubes bajas del Atlántico sudeste y cambiar la cantidad de gotitas que contienen. Sin embargo, un nuevo estudio advierte que no alcanza con mirar esas partículas aisladas: las mismas condiciones atmosféricas que las llevan mar adentro también transforman las nubes y pueden compensar parte del efecto de enfriamiento esperado.

Las partículas diminutas suspendidas en el aire, llamadas aerosoles, sirven de superficie para que se formen gotitas de nube. Cuando hay más de ellas, una nube puede contener más gotitas pequeñas y reflejar más luz solar. Esa relación es importante para las proyecciones climáticas, pero es difícil de medir porque las nubes responden a muchos cambios del tiempo a la vez.

El equipo analizó observaciones realizadas desde aviones, mediciones satelitales y datos meteorológicos reconstruidos entre 2003 y 2023. Se concentró en el período de junio a comienzos de agosto, cuando los incendios agrícolas coinciden con una circulación particular sobre Angola. Una convección seca y poco profunda acumula humo cerca de la superficie continental; por la noche, una brisa desde tierra y vientos del este pueden trasladarlo hacia la capa de aire que está en contacto con el océano.

En esas situaciones, las nubes marinas mostraron mayores concentraciones de gotitas. Pero la atmósfera no actuó como una cinta transportadora neutral. La configuración de presión y vientos que favorece el traslado del humo también se asoció con cambios en el espesor de agua de las nubes y en la extensión de la cubierta de estratocúmulos, esas nubes bajas y extensas frecuentes frente a la costa africana. Por eso, el cambio en la radiación solar que vuelve al espacio no puede atribuirse solo al humo.

El resultado ayuda a explicar por qué las nubes bajas siguen siendo una de las fuentes de mayor incertidumbre en las estimaciones del calentamiento futuro. También pone límites a comparaciones simples con propuestas de aumentar artificialmente la reflectividad de nubes marinas: un efecto observado en una nube depende de la circulación, la humedad y el tipo de partículas presentes en esa región.

El trabajo se limita al Atlántico sudeste, a una estación y a aerosoles procedentes de incendios agrícolas. No calcula por sí solo un efecto climático global ni prueba una intervención para enfriar el planeta. Lo que sí aporta es una medición detallada de cómo el humo y el tiempo atmosférico forman un sistema inseparable cuando se intenta entender el papel de las nubes en el clima.

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Cita original

Tatro, T., & Zuidema, P. (2026). Weak, shallow, dry convection over Angola increases offshore stratocumulus cloud droplet number concentrations. Communications Earth & Environment. https://doi.org/10.1038/s43247-026-03995-x

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