Una sola prueba no alcanza para anticipar cómo resistirá una almeja un océano más ácido

En una almeja marina, las familias más tolerantes a la acidificación como larvas no fueron las más tolerantes después de la metamorfosis.

Por Redacción Ciencias.UY 26 de octubre de 2026 a las 16:00 3 min de lectura
Imagen: journals.plos.org CC BY 4.0 (Song et al., PLOS Biology) Fuente de imagen
Micrografía electrónica de una larva de almeja dura (*Mercenaria mercenaria*)

Para estimar qué especies marinas podrán responder a un océano más ácido, suele medirse cómo soportan el estrés en una etapa de su vida. Un estudio con la almeja dura Mercenaria mercenaria advierte que ese atajo puede fallar: las familias que rindieron mejor como larvas no fueron, en general, las que lo hicieron mejor después de la metamorfosis.

La acidificación oceánica ocurre cuando el mar absorbe dióxido de carbono de la atmósfera y cambia su química. Para animales que forman conchas, como muchos moluscos, esas condiciones pueden dificultar procesos esenciales de crecimiento y supervivencia. Por eso, los investigadores quisieron saber si la tolerancia observada al principio de la vida sirve realmente para anticipar el desempeño del animal más adelante.

El equipo crió 51 familias de almejas emparentadas y las expuso a condiciones de acidificación previstas para finales de siglo. Midieron distintos rasgos en las larvas —incluidos supervivencia y características de la concha— y, tras la metamorfosis, evaluaron el crecimiento y otros indicadores en ejemplares juveniles. Al comparar los resultados por familia, hallaron una relación negativa entre ambas etapas: una mejor respuesta en la etapa larvaria se asoció con una peor respuesta posterior, y viceversa.

El resultado no significa que cada almeja que resiste como larva necesariamente fracase después. Describe un patrón entre familias, útil para entender cómo podrían variar las poblaciones. En este caso, elegir linajes solo porque toleran bien la acidificación en una fase temprana podría dejar de lado linajes que se desempeñan mejor en la siguiente fase del ciclo de vida.

Los autores también modelaron qué ocurriría si la selección favoreciera solamente una de esas etapas. Sus simulaciones sugieren que concentrarse en una sola podría deteriorar la respuesta en la otra y reducir la diversidad entre familias; equilibrar la atención entre etapas preservaría mejor esa diversidad. Son proyecciones basadas en los datos experimentales, no una predicción directa de la supervivencia futura de poblaciones silvestres.

El trabajo se limita a una especie y a las condiciones ensayadas en laboratorio, de modo que no permite concluir que todos los bivalvos o animales marinos respondan igual. Aún así, deja una lección práctica para los estudios sobre cambio climático, la conservación y la acuicultura: cuando un organismo cambia mucho durante su desarrollo, una medición aislada puede no representar su capacidad de afrontar el ambiente durante toda la vida.

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journals.plos.org · CC BY 4.0 (Song et al., PLOS Biology) · Fuente de imagen

Cita original

Song, H., Shi, T., Yang, M., Liu, X., Li, Z., Shi, P., Wu, Y., Allam, B., Jeffs, A., Skelton, B., & Zhang, T. (2026). Tolerance measured at one developmental stage mispredicts climate resilience in an animal with a complex life cycle. PLOS Biology, 24(10), e3004079. https://doi.org/10.1371/journal.pbio.3004079

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