Geociencias Análisis de contexto

Un antiguo escarpamiento podría explicar rocas ausentes del Gran Cañón

Un modelo propone que un enorme borde continental aceleró la erosión hace unos 800 millones de años y ayudó a borrar parte del registro geológico del Gran Cañón.

Por Redacción Ciencias.UY 09 de octubre de 2026 a las 15:45 3 min de lectura
Imagen: Science News Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada Fuente de imagen
Vista de las capas rocosas expuestas del Gran Cañón desde Hopi Point.

En el Gran Cañón, las paredes de roca cuentan casi 2.000 millones de años de historia terrestre. Pero el relato tiene un vacío enorme: entre capas de unos 1.800 millones de años y otras de alrededor de 520 millones falta más de la mitad de ese tiempo. Un nuevo estudio propone que parte de esa ausencia pudo originarse cuando un gigantesco borde elevado atravesaba el continente que precedió a América del Norte.

Los autores llaman a esa estructura la Gran Escarpa de Laurentia. Laurentia era un antiguo bloque continental que incluía buena parte de la futura Norteamérica. Según la propuesta, el borde comenzó a formarse hace entre 800 y 750 millones de años, cuando el supercontinente Rodinia se fragmentaba. No habría sido una montaña aislada: el escarpamiento pudo extenderse desde la región que hoy corresponde a Alaska hasta Arizona y alcanzar uno o dos kilómetros de desnivel.

Para investigar una forma del relieve que desapareció hace cientos de millones de años, el equipo no buscó una pared intacta en el terreno. Usó modelos informáticos de evolución del paisaje, que simulan cómo cambian la altura del terreno y la erosión bajo distintas condiciones tectónicas. Luego comparó el patrón obtenido con evidencias geológicas previas, entre ellas estimaciones de cuándo las rocas profundas quedaron expuestas en la región.

Los resultados indican que la erosión pudo ser muy desigual. Cerca del escarpamiento, los modelos calculan hasta ocho kilómetros de material removido; a unos 200 kilómetros de distancia, la pérdida baja a dos kilómetros o menos. Esa diferencia encaja con una característica conocida como la Gran Discordancia: una superficie donde faltan tramos muy extensos del registro de rocas en el suroeste de Estados Unidos.

La explicación no afirma que una única causa haya borrado todo el intervalo ausente. El momento coincide, además, con las grandes glaciaciones del período Criogénico, cuando el hielo pudo haber reforzado el desgaste de las pendientes. Los investigadores todavía no pueden precisar cuánto material se perdió antes, durante o después de esas glaciaciones, ni cuánto aportó cada proceso.

La importancia del trabajo está en que convierte una ausencia en una pregunta medible. Las capas que no están también dejan huellas: rocas profundas expuestas, fallas reactivadas y variaciones en el espesor de los materiales perdidos. Al combinar esas señales con simulaciones, la geología puede poner a prueba historias posibles de un paisaje que ya no existe y reconstruir, con incertidumbres explícitas, una parte del pasado continental.

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DOI del paper

10.1130/G55133.1

Cita original

Gernon, T. M., Hincks, T. K., Rugen, E. J., Brune, S., Braun, J., & Marshak, S. (2026). Exhumation of Grand Canyon’s basement along the Great Escarpment of Laurentia. Geology. https://doi.org/10.1130/G55133.1

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