Los cuernos y golas de los dinosaurios ceratópsidos no eran todos igual de aptos para soportar un enfrentamiento. Un estudio que sometió modelos digitales de cráneos fósiles a fuerzas simuladas concluye que algunas formas habrían tolerado mejor el entrelazamiento de cuernos, mientras que otras encajaban con movimientos más parecidos a una embestida o un pinchazo. El resultado no permite ver una pelea ocurrida hace millones de años, pero ofrece una manera de poner a prueba hipótesis sobre conductas que no dejan una filmación en el registro fósil.
Los ceratópsidos fueron dinosaurios herbívoros conocidos por sus cuernos y por las expansiones óseas detrás del cráneo. Sus fósiles conservan lesiones en zonas de la cara y la gola que son compatibles con choques entre individuos de la misma especie. Sin embargo, una marca no indica por sí sola qué movimiento produjo el golpe ni si ese era el uso principal de los cuernos.
Para acercarse a esa pregunta, el equipo construyó modelos tridimensionales a partir de escaneos de seis cráneos pertenecientes a cinco tipos de ceratópsidos. Después aplicó en la computadora fuerzas orientadas en distintas direcciones y calculó dónde se concentraría la tensión en el hueso. En este tipo de análisis, una tensión elevada señala que una estructura correría mayor riesgo de fallar bajo esa carga; una tensión menor no demuestra que el animal hiciera ese movimiento, pero sí que su cráneo podía resistirlo mejor.
Los modelos de Psittacosaurus y Protoceratops, formas tempranas sin grandes cuernos comparables a los de parientes posteriores, no mostraron el mismo patrón. El cráneo de Psittacosaurus soportó mal las pruebas de combate y el de Protoceratops toleró relativamente bien las cargas de embestida. En cambio, las simulaciones de Centrosaurus, Spiclypeus y Triceratops apuntaron a una mayor diversidad de posibilidades. En Centrosaurus, el cuerno nasal resistió mejor cargas verticales y longitudinales que fuerzas laterales; los cuernos sobre los ojos de Spiclypeus y Triceratops mantuvieron tensiones bajas o moderadas en buena parte de las pruebas de trabar y empujar.
La comparación ayuda a separar una idea general —que los ornamentos del cráneo podían intervenir en la vida social— de preguntas más precisas sobre su desempeño mecánico. También sugiere que la diversidad de cuernos pudo relacionarse con estilos de enfrentamiento distintos, además de posibles funciones de exhibición, reconocimiento o defensa. Es una inferencia evolutiva, no una demostración de que cada especie se comportara de una única manera.
Hay límites importantes. Los cráneos digitales simplifican partes internas del hueso y no incorporan por completo los tejidos blandos ni todos los movimientos de un animal vivo. Además, el estudio comparó unos pocos ejemplares y escenarios de carga elegidos por los investigadores. Nuevos fósiles con lesiones, modelos más detallados y comparaciones con animales actuales podrían afinar la reconstrucción de cómo estos dinosaurios usaban su llamativo armamento facial.
Horned dinosaurs' weapons evolved to handle the forces of combat · Science News
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Ames, E. A., Rowe, A. J., & Button, D. J. (2026). Let them fight: using finite element analysis to determine combative evolutionary drivers of ceratopsian (Dinosauria: Ornithischia) horns. PeerJ, 14, e21728. https://doi.org/10.7717/peerj.21728
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