El suelo alrededor de un volcán puede elevarse apenas unos milímetros y, aún así, aportar pistas sobre los procesos que tienen lugar a kilómetros de profundidad. Un equipo de geocientíficos analizó un episodio de levantamiento registrado entre marzo de 2022 y agosto de 2023 en el Ol Doinyo Lengai, un volcán activo del norte de Tanzania. Su conclusión es que la señal encaja mejor con la entrada de magma en una estructura relativamente plana y poco profunda bajo la zona del cráter.
El Ol Doinyo Lengai se encuentra en el Rift de África Oriental, una región donde la corteza terrestre se estira lentamente y donde las fallas, los fluidos calientes y el magma interactúan. En ese contexto, un abombamiento no tiene una sola explicación posible: puede relacionarse con cambios de presión en reservorios, con fluidos subterráneos o con intrusiones de magma. Distinguir entre esas alternativas ayuda a interpretar las señales de vigilancia sin convertir cada cambio del terreno en una predicción de erupción.
Para estudiar el episodio, los investigadores usaron datos de una red de estaciones GNSS, la misma familia de sistemas de posicionamiento que incluye al GPS. Estas estaciones, instaladas alrededor del volcán, registraron desplazamientos horizontales y verticales con precisión milimétrica. A partir de las mediciones de cinco sitios útiles para el modelo, el equipo probó cuatro geometrías posibles de la fuente subterránea: una cámara aproximadamente esférica, una estructura alargada, un dique y una intrusión semejante a una lámina horizontal.
El modelo con mejor respaldo estadístico fue el de una intrusión de tipo manto o lámina. La estimación la sitúa a unos 3,1 kilómetros bajo el cráter, con una incertidumbre amplia de 2,2 kilómetros, y calcula un cambio de volumen cercano a 0,99 millones de metros cúbicos. Esas cifras no son una imagen directa del subsuelo: son la explicación matemática que reproduce mejor el patrón de movimientos observado en la superficie.
El episodio no desembocó en una erupción. Esa distinción es central, porque la deformación del terreno puede revelar un sistema magmático dinámico, pero por sí sola no permite fechar ni asegurar una futura erupción. El estudio interpreta el levantamiento como una señal compatible con movimiento o presurización de magma en la corteza superior, no como una alarma inmediata.
También hay límites importantes. La red disponible para este análisis era pequeña y los autores debieron representar una geología compleja mediante un modelo simplificado de material elástico y homogéneo. Además, las estaciones sísmicas locales no funcionaron durante el período estudiado y el desplazamiento vertical medio, de alrededor de cuatro milímetros, era demasiado pequeño para que el radar satelital disponible lo resolviera con claridad. Por eso, el resultado describe la explicación más consistente con los datos, no un mapa definitivo de las estructuras bajo el volcán.
La utilidad de este tipo de trabajo está en acumular observaciones a lo largo del tiempo. Al combinar mediciones GNSS, radar satelital y registros sísmicos, los equipos pueden reconocer qué señales son habituales en un volcán y cuáles merecen atención adicional. En un sistema tan activo como el del Rift de África Oriental, seguir esos cambios sutiles permite comprender mejor cómo se mueve el magma antes de que sus efectos sean visibles en la superficie.
Magma influx explains short-lived bulge at Tanzania's Ol Doinyo Lengai volcano · Phys.org
Phys.org · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Stamps, D. S., Saria, E., Daud, N., Battaglia, M., Adams, A., Huang, M.-H., Brounce, M. J., Ji, K.-H., Meshili, V. A., & Roos, B. (2026). Inflation at Ol Doinyo Lengai driven by shallow magma intrusion during the 2022–2023 uplift episode in an early-phase continental rift. Frontiers in Earth Science, 14, 1881885. https://doi.org/10.3389/feart.2026.1881885
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