La llegada de nuevas aves ayuda a explicar por qué la evolución no siempre sigue un rumbo simple

Un seguimiento de 44 años en carboneros comunes muestra que la inmigración puede contrarrestar o reforzar los cambios que favorece la selección natural.

Por Redacción Ciencias.UY 21 de setiembre de 2026 a las 15:45 4 min de lectura
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Tres carboneros comunes posados y en vuelo sobre una rama en un bosque.

Cuando una característica parece dar ventaja a los individuos que la poseen, es tentador imaginar que se volverá cada vez más frecuente de manera directa. La evolución en poblaciones reales suele ser menos lineal. Un estudio con carboneros comunes de una isla neerlandesa encontró que la llegada de aves desde otras poblaciones ayuda a explicar por qué el tamaño de puesta cambia menos —o de otra forma— que lo esperado al mirar solamente la selección natural.

La investigación siguió dos poblaciones vecinas de carbonero común (Parus major) en la isla de Vlieland durante 44 años, entre 1980 y 2023. Los equipos registraron los nidos, contaron los huevos de cada puesta e identificaron a los adultos que se reproducían. Con esos datos y modelos genéticos, estimaron qué parte de los cambios de una generación a otra podía asociarse con las aves locales y cuál con los ejemplares que se incorporaban desde fuera.

El tamaño de puesta es un rasgo importante para la reproducción, pero no basta con observar cuántos huevos pone una hembra para saber cómo está cambiando la población. Los investigadores compararon dos zonas de la isla y analizaron un período que incluyó un experimento previo de selección artificial, seguido por décadas de seguimiento sin esa intervención. En conjunto, los cambios genéticos fueron en la dirección que sugería la selección, aunque resultaron menores que los previstos por modelos que tratan a cada población como si estuviera aislada.

La diferencia apareció al incorporar la inmigración. Las aves recién llegadas y sus descendientes podían aportar variantes heredables asociadas con puestas mayores o menores que las predominantes en la zona donde se instalaban. Según el momento y el lugar, ese aporte podía compensar un cambio impulsado por la selección local o reforzarlo. Por eso, una población puede parecer estable aunque haya fuerzas evolutivas en actividad: algunas empujan el rasgo en una dirección y otras lo contrapesan.

Este resultado no convierte la migración en una explicación única de la evolución. Se refiere a dos poblaciones concretas de carboneros y a un rasgo reproductivo específico. Además, las condiciones ambientales que modificaron la llegada de aves a la isla todavía no están completamente identificadas. Pero el seguimiento prolongado muestra una cautela importante para estudiar poblaciones silvestres: predecir su respuesta a los cambios ambientales exige considerar no solo qué individuos dejan más descendencia, sino también quiénes llegan, se reproducen y mezclan su herencia con la población local.

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Cita original

Evans, S. R., Bouwmeester, H., van Noordwijk, A. J., Visser, M. E., & Postma, E. (2026). Gene flow drives periods of both evolutionary stasis and change in a wild bird population. PLOS Biology, 24(9), e3004004. https://doi.org/10.1371/journal.pbio.3004004

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