La enfermedad de Huntington se hereda, pero no avanza igual en todas las personas que la portan. Algunas desarrollan síntomas muchos años antes que otras, aunque la mutación responsable está presente desde el nacimiento. Un nuevo estudio con muestras humanas aporta una explicación para una parte de esa diferencia: en ciertas neuronas, la secuencia alterada de ADN puede seguir alargándose con el tiempo y hacerlo con mucha mayor frecuencia en personas que tienen una variante genética particular.
El Huntington es un trastorno neurológico progresivo que afecta el movimiento, el pensamiento y el bienestar emocional. Lo causa una repetición anormal dentro del gen HTT. Las repeticiones son pequeños fragmentos de ADN que aparecen uno detrás de otro. En este caso, esa sucesión no queda necesariamente fija: dentro de algunas células puede sumar nuevas copias a lo largo de la vida. A este proceso posterior a la herencia se lo conoce como expansión somática.
El trabajo, publicado en Neuron, comparó muestras de sangre y de tejido cerebral donado tras la muerte de personas con Huntington. Los investigadores se concentraron en una variante que ya se asociaba con un inicio de la enfermedad entre 10 y 12 años más temprano, pero cuyo efecto no se entendía bien. En las neuronas más vulnerables, quienes portaban la variante mostraron expansiones de la mutación aproximadamente cinco veces más frecuentes que quienes no la tenían. También presentaban menos neuronas sobrevivientes y una pérdida más temprana de células especialmente afectadas por la enfermedad.
La comparación entre sangre y cerebro fue clave. Aunque la mutación heredada está en prácticamente todas las células del cuerpo, las expansiones más marcadas aparecieron en neuronas del cerebro. En la sangre, en cambio, el estudio encontró pocas señales de ese cambio acelerado. Esto ayuda a entender por qué una alteración genética presente en todo el organismo puede dañar sobre todo al sistema nervioso, y advierte que una medición en sangre podría no reflejar fielmente lo que sucede en el cerebro.
El resultado no significa que la expansión del ADN sea la única causa de la pérdida neuronal ni demuestra todavía que frenarla pueda retrasar los síntomas. Las muestras de cerebro permiten observar con detalle el tejido afectado, pero no seguir el proceso en una misma persona durante años. Además, otros factores genéticos, celulares y ambientales pueden influir en el curso de la enfermedad.
Sin embargo, la investigación fortalece una idea que ya orienta varios esfuerzos experimentales: evitar que la repetición anormal siga creciendo dentro de las neuronas podría ser una vía para modificar la progresión del Huntington. Convertir esa posibilidad en un tratamiento requerirá ensayos que demuestren seguridad y beneficio clínico. Por ahora, el estudio ofrece una pista más precisa sobre por qué una misma enfermedad hereditaria puede recorrer trayectorias tan distintas.
UBC scientists uncover why some Huntington disease patients decline years earlier · University of British Columbia
UBC News · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Kay, C., Levesley, J., Mätlik, K., Findlay Black, H., Harvey, E., Bortnick, S., Javier, K., Buchanan, C., Soomarooah, T., Brás, I. C., Sequiera, G., Pouladi, M., Arning, L., Nguyen, H. H. P., Roxburgh, R., Curtis, M., Faull, R. L. M., Heintz, N., & Hayden, M. R. (2026). Loss of interruption in the HTT CAG repeat is associated with somatic expansion and loss of medium spiny neurons in Huntington’s disease. Neuron. https://doi.org/10.1016/j.neuron.2026.08.010
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