Una IA encontró una singularidad en Navier–Stokes, pero la prueba sigue bajo examen
Un sistema de IA produjo una prueba formalizada de que las ecuaciones de Navier–Stokes pueden desarrollar una singularidad. Matemáticos aún analizan su alcance.
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Un sistema de IA produjo una prueba formalizada de que las ecuaciones de Navier–Stokes pueden desarrollar una singularidad. Matemáticos aún analizan su alcance.
Un sistema automatizado analizó videos de peces medaka para medir con menos subjetividad cuándo pierden el equilibrio bajo frío o calor extremos.
El modelo de inteligencia artificial Claude, desarrollado por Anthropic, logró en 11 días lo que se esperaba tomaría 10 años: completar la primera demostración verificada por computadora del último teorema de Fermat.
Investigadores japoneses desarrollaron AF3-ReD, una técnica que añade una fuerza repulsiva a AlphaFold3 para predecir múltiples estados conformacionales de proteínas, útil para el diseño de medicamentos.
Un método del MIT traduce en conceptos comprensibles parte del razonamiento de un vehículo autónomo y ayuda a que humanos anticipen mejor sus errores.
Un equipo del MIT presentó una herramienta de inteligencia artificial que mejora el diseño de proteínas nuevas al dejar de medir su éxito por cuánto se parecen a las que ya existen en la naturaleza.
Un benchmark internacional con validación experimental ciega mostró que algunas IAs ya pueden proponer anticuerpos prometedores, aunque su desempeño todavía es muy irregular.
Un estudio mostró que un modelo de lenguaje puede sugerir y corregir recetas de síntesis para materiales sólidos, reduciendo parte del ensayo y error en el laboratorio.
Un sistema híbrido del MIT combina un modelo de lenguaje y uno de difusión para proponer materiales cristalinos más estables desde el inicio y reducir parte del descarte computacional.
Un equipo del MIT creó un método que genera tormentas, olas de calor o incendios plausibles aún cuando no existan antecedentes extremos comparables en los registros.
Un estudio en PNAS mostró que modelos de aprendizaje automático pueden estimar con precisión qué tan parecidas se perciben mezclas complejas de olores, un paso hacia una medición más sistemática del olfato.
Un equipo combinó minería de literatura, aprendizaje automático y pruebas de laboratorio para identificar nuevos materiales cerámicos sin plomo que mantienen un buen rendimiento eléctrico a altas temperaturas.
Un estudio de MIT encontró que, en generadores de imágenes entrenados con grandes volúmenes de datos, muchas salidas ya no pueden vincularse de forma clara con una imagen o un artista concretos.
Estudio en Nature Machine Intelligence mostró que modelos de aprendizaje automático reconocen a 20 pianistas de jazz a partir de patrones de ritmo, melodía y armonía en sus interpretaciones.
Un modelo de inteligencia artificial entrenado con datos del Sol logró identificar señales asociadas con futuras regiones activas varias horas antes de que sean visibles en la superficie.
Un equipo de MIT y Tsinghua desarrolló un método de preentrenamiento que ayuda a modelos de inteligencia artificial a simular choques, viento y olas con más precisión y con mucha menos necesidad de datos etiquetados.
Un estudio presentó MRICombo, un sistema que reunió varias tareas de análisis oncológico por resonancia magnética y mantuvo buen desempeño aún con imágenes obtenidas en equipos y secuencias diferentes.
Un estudio en Science mostró que modelos de lenguaje genómico pueden diseñar virus que infectan bacterias y abrir una nueva vía para desarrollar terapias más adaptables frente a patógenos resistentes.
Un estudio con agentes basados en modelos de lenguaje sugiere que, cuando se les asignan roles jerárquicos, los de menor estatus aceptan con más facilidad pedidos inseguros de sus superiores.
Un estudio en Nature presenta un modelo de inteligencia artificial que mejora el pronóstico de trayectoria, intensidad y tamaño de ciclones tropicales, con una ventaja media de un día o más.
Un modelo entrenado con termodinámica y movimiento atómico reconstruyó en minutos la secuencia de reacciones sólidas, un paso que suele llevar semanas o años de ensayo y error.
Investigadores citados por Phys.org desarrollaron un método de inteligencia artificial que propone moléculas por su efecto sobre tipos celulares concretos, en vez de partir de una única diana molecular.
Un estudio midió hasta qué punto grandes modelos de lenguaje pueden reconstruir redes bioquímicas usadas en investigación y encontró avances útiles, aunque lejos de reemplazar la curaduría experta.
Un estudio en los Alpes italianos sugiere que modelos geoespaciales de IA pueden distinguir especies de árboles con buena precisión usando datos satelitales y computación estándar.
Un sistema de inteligencia artificial logró rediseñar proteínas existentes, hacerlas más cortas o más largas y conservar rasgos clave de su estructura y actividad.
Un modelo de inteligencia artificial entrenado con datos de cribado químico ayuda a detectar compuestos engañosos antes de que hagan perder meses y dinero en la búsqueda de nuevos fármacos contra la tuberculosis.
Un equipo diseñó proteínas sintéticas con IA que se unen a tintes fluorescentes y permiten seguir varias proteínas a la vez en células vivas.
Un estudio del MIT probó una interfaz que muestra señales internas de un chatbot antes de usarlo y encontró que puede ayudar a anticipar rasgos como complacencia excesiva, toxicidad o empatía aparente.
Investigadores de MIT desarrollaron una técnica para detectar si un modelo generativo fue adaptado para producir material ilegal, sin pedirle nunca que lo genere.
Un estudio en Nature mostró que el aprendizaje por refuerzo puede recalibrar una computadora cuántica mientras corrige errores, sin detener el cálculo.
Un estudio en Nature halló que modelos de lenguaje como GPT-4 pueden prever, con bastante acierto, el resultado de muchos experimentos de ciencias sociales.
Un ensayo de fase 1 evaluó una vacuna diseñada con inteligencia artificial para apuntar a rasgos compartidos por varios coronavirus y halló que fue segura y generó respuestas inmunes iniciales.
Un equipo presentó una plataforma que combina etiquetado, entrenamiento y análisis en tiempo real para seguir la postura y el movimiento de animales con precisión comparable a sistemas más pesados y costosos.
Un análisis de los compromisos climáticos de 158 países encontró que las naciones más vulnerables vinculan la acción climática con necesidades básicas, mientras las más ricas priorizan salud, tecnología y emisiones.
Un estudio usó redes neuronales para comparar 16 maneras de describir la estructura microscópica del agua superenfriada y acercarse a una vieja pregunta: por qué este líquido se comporta distinto a casi todos los demás.
Un estudio difundido por MIT sugiere que desplazar parte del consumo eléctrico de los centros de datos fuera de las horas pico puede abaratar costos, aunque el efecto climático cambia según la región.
Un trabajo de MIT y Microsoft propone una forma de reorganizar agentes de IA en la nube para reducir uso de GPU, energía y costo, manteniendo metas de latencia y calidad.
Un estudio probó algoritmos sobre escáneres 3D y logró detectar caballitos de mar secos, aletas de tiburón y pepinos de mar ocultos en equipaje con alta precisión.
Un modelo de inteligencia artificial llamado Void-X aprendió a reconstruir el encaje entre proteínas a escala atómica, una capacidad que podría ayudar a diseñar mejores fármacos y biomoléculas.
Un estudio en Nature mostró que una proteína diseñada con inteligencia artificial puede autoensamblarse en cápsulas parecidas a virus, una plataforma prometedora para vacunas y entrega de fármacos.
Un estudio en Nature halló que AMIE, un sistema de IA conversacional, rindió al nivel de médicos de atención primaria en casos clínicos simulados de seguimiento.
Un trabajo presentado en ICLR 2026 sugiere que métodos generales de aprendizaje por refuerzo pueden rendir mejor que algoritmos diseñados específicamente para ciertos juegos con información imperfecta.
Un equipo del MIT desarrolló un sistema de memoria espaciotemporal que permite a robots responder en lenguaje natural sobre objetos y lugares que vieron antes, con mejores resultados que otros métodos.
Un estudio en Advanced Intelligent Discovery muestra una forma de abrir la “caja negra” de algunos modelos de IA para entender qué rasgos de un cristal influyen en cómo absorbe la luz.
Un trabajo presentado en ICLR muestra que comparar opciones de dos en dos no alcanza para captar ciertos patrones de gusto, pero ordenar tres alternativas puede mejorar modelos usados en recomendaciones e IA.
Un estudio presentado en CHI 2026 encontro que los chatbots ayudan a detectar desinformacion en el corto plazo, pero pueden empeorar el desempeno autonomo cuando dejan de estar disponibles.
Una investigadora analizó cómo la interacción sostenida con IA conversacional puede validar recuerdos distorsionados o ideas delirantes, sobre todo en personas vulnerables o aisladas.
Una prueba basada en microbiota intestinal y aprendizaje automático mostró una sensibilidad reportada de 90% para detectar cáncer colorrectal en datos clínicos.
Investigadores de Birmingham identificaron biomarcadores intestinales que podrían ayudar a detectar cáncer gástrico y colorrectal con apoyo de IA.
Científicos de la Universidad de Tufts desarrollaron un sistema de IA que combina redes neuronales con razonamiento simbólico, reduciendo el consumo de energía hasta 100 veces.