Una enana marrón no siempre termina absorbida de golpe por la estrella que la acompaña. Un sistema situado a unos 300 años luz muestra una alternativa más lenta: el objeto subestelar pierde materia de manera continua hacia una pequeña estrella roja mientras ambos completan una vuelta uno alrededor del otro en apenas 86,65 minutos.
El sistema, llamado ZTF J0440+2325, reúne dos objetos de baja masa a una distancia extraordinariamente corta. La estrella tiene una masa cercana a 85 veces la de Júpiter, y la enana marrón ronda las 25 masas de Júpiter. Las enanas marrones son cuerpos más pesados que los planetas gigantes, pero no alcanzan la masa necesaria para sostener la fusión de hidrógeno como las estrellas. En este caso, la cercanía hace que la gravedad de la estrella deforme a su compañera y le arranque material.
La pista inicial apareció en los datos del Zwicky Transient Facility, un relevamiento que registra cambios de brillo en el cielo. El equipo detectó una señal que se repetía con una forma aproximadamente triangular, muy distinta de la variación habitual de un objeto aislado. Luego apuntó otros telescopios al sistema y midió cómo cambiaba su luz y cómo se movía a lo largo de la órbita. Ese pequeño vaivén permitió descartar que el objeto dominante fuera una estrella de neutrones, como ocurre en otros sistemas compactos, e identificar una pareja formada por una enana roja y una enana marrón.
Las observaciones por sí solas mostraban un sistema inusual, pero no indicaban con precisión de dónde provenía la forma de la señal. Para poner a prueba la explicación, los investigadores simularon el recorrido de partículas que salen de la enana marrón bajo la gravedad de ambos cuerpos. En vez de formar un disco amplio alrededor de la estrella, como puede ocurrir cerca de un agujero negro, el material caería directamente sobre su superficie. El choque calentaría una zona concreta de la estrella; al girar el sistema, esa región luminosa entra y sale de la vista y produce el cambio de brillo observado.
El ritmo calculado equivale a cerca de una cienmilésima parte de la masa de la Tierra por año. Parece mucho a escala humana, pero es una pérdida pequeña para una enana marrón. Por eso los modelos permiten que este intercambio continúe durante cientos de miles de años e incluso, bajo ciertas condiciones, durante miles de millones. Es una estimación basada en la tasa actual y en modelos de evolución, no una observación directa de toda esa historia futura.
La diferencia es importante porque los encuentros muy cercanos entre estrellas y compañeros pequeños suelen imaginarse como un desenlace rápido: el objeto cae y es engullido. ZTF J0440+2325 sugiere que existe un régimen intermedio en el que el compañero sobrevive mientras cede masa de forma sostenida. El resultado ofrece una prueba observacional para revisar cómo evolucionan estos pares extremos y para buscar otros con señales de brillo parecidas.
El estudio describe con detalle este sistema, no una regla para todas las enanas marrones ni para todos los planetas cercanos a una estrella. También se menciona otro objeto como candidato a un comportamiento relacionado, pero su naturaleza todavía debe confirmarse. Encontrar más ejemplos permitirá saber cuán frecuente es esta transferencia estable y en qué condiciones una pareja tan apretada evita una absorción rápida.
Astronomers catch a star slowly snacking on a brown dwarf, 300 light years away · MIT News Research
Aaron Householder (MIT) · CC BY-NC-ND 3.0 · Fuente de imagen
Householder, A., Shin, K., Burdge, K. B., Marsh, T. R., Rappaport, S. A., El-Badry, K., Chakraborty, J., Chickles, E., Dai, F., Graham, M. J., Kulkarni, S. R., Rodríguez-Gil, P., Vanderburg, A., & Whitebook, S. (2026). Stable mass transfer from a substellar object onto an M dwarf. Nature Astronomy, 1–10. https://doi.org/10.1038/s41550-026-02992-6
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