La adaptación al calentamiento no siempre consiste solo en tolerar unos grados más. Un estudio con espinosos de tres espinas en Islandia encontró que los peces que viven desde hace generaciones en aguas geotermales más cálidas no solo cambiaron parte de su genética: también comen más, acumulan más grasa y usan la energía de otra manera que sus parientes de aguas frías.
El equipo aprovechó un experimento natural poco común. En distintos puntos de Islandia comparó poblaciones de la misma especie que habitan lagunas y arroyos con temperaturas normales con otras expuestas de forma permanente a aguas calentadas por actividad geotermal, en algunos casos de hasta 27,8 °C. Midieron su comportamiento, su aspecto físico y varios rasgos genéticos para ver qué había cambiado con la adaptación al calor. Los peces de aguas cálidas mostraron hiperfagia, es decir, una tendencia a comer en exceso, además de una mayor acumulación de reservas grasas en verano y un metabolismo más bajo durante períodos sin alimento.
Los análisis genéticos mostraron que las distintas poblaciones no llegaron necesariamente al mismo resultado por exactamente los mismos cambios en el ADN. Sin embargo, sí compartían algunas vías biológicas alteradas, entre ellas señales vinculadas al crecimiento y al estrés celular, y una inversión en una región del genoma ausente en los peces adaptados al frío. Esa combinación sugiere que la evolución frente al calentamiento puede seguir rutas distintas en los detalles, pero aún así empujar a resultados parecidos en el cuerpo y el comportamiento.
El hallazgo importa porque ayuda a entender qué podría pasar con otros animales acuáticos a medida que sube la temperatura del agua. En el mar, algunas especies pueden desplazarse hacia zonas menos cálidas, pero en lagos o cursos de agua cerrados esa salida no siempre existe. Ver cómo una población real logró adaptarse ofrece pistas sobre los costos y límites de ese proceso. Los autores advierten, de todos modos, que este sistema islandés no representa a todos los ecosistemas ni garantiza que otras especies puedan responder igual de rápido. Más que una promesa tranquilizadora, el estudio muestra que adaptarse al calor puede exigir cambios profundos en cómo un animal come, almacena energía y funciona por dentro.
Icelandic fish 'hot tubs' reveal genetic adaptations to warming—and unexpected overeating · Phys.org
Ciencias.uy / MiniMax image-01 · Imagen generada con MiniMax image-01 para Ciencias.uy; uso editorial no comercial; CC BY 4.0 · Fuente de imagen
Brachmann, M. K., Costa, A. P. B., Robertson, S., Smith, B., Donoghue, K., Pilakouta, N., Whitehead, M., Liu, X., Kristjánsson, B., Skúlason, S., Selman, C., & Parsons, K. (2026). Parallel adaptation to geothermally-warmed habitats due to common structural variation and functional developmental pathways. Nature Communications. https://doi.org/10.1038/s41467-026-75785-0
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