El humo de los incendios puede sumar pérdidas de carbono en la Amazonia

Un modelo estima que el ozono formado a partir del humo de los incendios reduce la captura de CO₂ de los bosques amazónicos, sobre todo durante sequías extremas.

Por Redacción Ciencias.UY 07 de octubre de 2026 a las 08:00 4 min de lectura
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Bosque tropical bajo una columna de humo.

Un incendio no solo libera de golpe el carbono contenido en la vegetación que quema. El humo también puede desencadenar un efecto menos visible: la formación de ozono cerca de la superficie, un contaminante que reduce la capacidad de las plantas para tomar dióxido de carbono del aire. Un estudio centrado en la Amazonia estima que esa vía indirecta puede ampliar de forma importante la pérdida de carbono de los bosques durante años de sequía intensa.

El ozono de la capa baja de la atmósfera no es el ozono protector de la estratósfera. Se forma cuando compuestos emitidos por incendios y otras fuentes reaccionan con la luz solar. Al entrar en las hojas a través de poros microscópicos, puede afectar la fotosíntesis: el proceso por el cual las plantas usan luz, agua y CO₂ para producir materia orgánica. Si el bosque absorbe menos CO₂, queda menos carbono retirado de la atmósfera.

El equipo combinó datos de emisiones de incendios, clima y concentración de ozono con JULES, un modelo que representa los intercambios de energía, agua y carbono entre la superficie terrestre y la atmósfera. Simularon el período 1997-2024 y compararon escenarios con y sin el daño atribuido al ozono. El modelo también se contrastó con productos satelitales de productividad vegetal y con observaciones disponibles para evaluar si reproducía patrones generales del bosque y de las emisiones.

Según sus cálculos, la reducción anual de carbono acumulado por la vegetación y el suelo debida al ozono asociado a incendios equivale, en promedio, a cerca del 24 % de las emisiones directas de carbono de esos incendios. Es una comparación de magnitudes, no una suma exacta del balance total amazónico: el rango asociado a la sensibilidad estimada de los árboles tropicales fue de 18 % a 35 %, y persisten otras incertidumbres del modelo.

La sequía introduce una tensión adicional. Cuando falta agua, los poros de las hojas suelen cerrarse parcialmente; eso puede disminuir la entrada de ozono y limitar parte del daño. Pero las sequías también favorecen condiciones de mayor actividad de incendios. En la simulación de 2024, el aumento de humo y de ozono fue suficiente para que persistiera el efecto negativo pese a esa protección parcial de las hojas. El resultado ayuda a explicar por qué el impacto de los incendios no termina necesariamente cuando las llamas se apagan.

Los autores advierten que la Amazonia tiene pocas mediciones directas de ozono a nivel del suelo, especialmente en zonas remotas. Además, el modelo simplifica procesos como la respuesta de los poros de las hojas, los cambios en la respiración de las plantas y la degradación del bosque en los bordes de deforestación. Por eso, el trabajo no permite afirmar cuánto carbono perdió realmente toda la región en un año concreto. Sí señala una pieza que puede faltar en las cuentas: además del carbono emitido por el fuego, la contaminación que deja el humo podría debilitar temporalmente la función del bosque como sumidero.

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Cita original

Brown, F., Sitch, S., Folberth, G. A., Mercado, L. M., Cheesman, A. W., Barningham, S., Weber, J., Johnson, B., O’Sullivan, M., & Artaxo, P. (2026). Fire-derived ozone intensifies carbon loss in Amazon forests under extreme droughts. Communications Earth & Environment, 7(1), 790. https://doi.org/10.1038/s43247-026-04047-0

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