Un camaleón revela una cavidad embrionaria que no era exclusiva de los mamíferos

El estudio de embriones de camaleón velado muestra que una cavidad temprana del embrión también aparece en este reptil y obliga a revisar su historia evolutiva.

Por Redacción Ciencias.UY 01 de octubre de 2026 a las 11:45 3 min de lectura
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Ilustración editorial de un embrión de camaleón en corte, con una cavidad central visible.

Los embriones del camaleón velado (Chamaeleo calyptratus) forman una pequeña cavidad en una etapa muy temprana de su desarrollo, antes de que se organice el eje que diferenciará la parte anterior de la posterior del cuerpo. La observación desafía la idea de que esa estructura era una particularidad de los mamíferos y ofrece otra pieza para reconstruir cómo evolucionaron los primeros pasos de la formación de un embrión.

La cavidad aparece en el epiblasto, el conjunto inicial de células del que se originará gran parte del cuerpo. En los mamíferos, ese espacio está asociado con la organización temprana de los tejidos y con etapas posteriores del desarrollo. En las aves estudiadas hasta ahora no se había observado una estructura equivalente. El nuevo trabajo muestra que, al menos en este reptil no aviano, el epiblasto también se ahueca antes de la gastrulación, el proceso en el que el embrión empieza a establecer el plan básico de su cuerpo.

Para seguir el proceso, el equipo examinó embriones en distintas fases antes de la puesta de los huevos. Combinó cortes histológicos, microscopía electrónica, imágenes de fluorescencia y análisis de la expresión de genes. Las imágenes permitieron observar cómo el tejido se pliega hasta rodear el espacio central. A medida que la cavidad se cierra, fibras de actina —proteínas que ayudan a las células a cambiar de forma y contraerse— se organizan en anillos alrededor del epiblasto.

Ese patrón se parece a un cordón que se ajusta: los investigadores proponen que la contracción coordinada de esos anillos contribuye a cerrar el pliegue. Pero la propuesta todavía no demuestra por sí sola que la fuerza de contracción sea la causa del movimiento. Para comprobarlo harían falta, entre otros ensayos, observaciones en vivo y experimentos que alteren directamente esas fibras celulares.

El resultado tampoco convierte al camaleón en un modelo idéntico de los embriones humanos. Aunque ambos muestran una cavidad temprana con una forma parecida, el estudio detectó diferencias en el orden y las señales con que se organiza el eje corporal. La propia formación de la cavidad parece ocurrir de otra manera: en el camaleón interviene el plegamiento del tejido, mientras que en mamíferos se han descrito otros procesos celulares.

La comparación es valiosa precisamente por esas semejanzas y diferencias. Si una estructura aparece en linajes distantes, puede indicar que tuvo una historia evolutiva más compleja de lo supuesto: quizá estaba presente en un antepasado remoto, o quizá procesos parecidos surgieron de forma independiente. Los autores señalan que faltan estudios comparativos en más reptiles para distinguir entre esas posibilidades. Por ahora, el camaleón amplía el mapa de formas en que un embrión puede comenzar a organizarse.

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Cita original

Weberling, A., Shylo, N. A., Wilson, H., McClain, M., Kupronis, R., Muensch, A., Williams, S. A., Hollfelder, F., & Trainor, P. A. (2026). Epiblast lumenogenesis is not a mammalian-specific trait. Nature Communications, 17(1), Article 7106. https://doi.org/10.1038/s41467-026-73768-9

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