La costa oriental de Groenlandia no solía ser un lugar donde fuera normal ver grandes concentraciones de ballenas barbas en verano. Un estudio publicado en Frontiers in Marine Science sostiene que eso cambió con rapidez en las últimas dos décadas: hoy rorcuales comunes, ballenas jorobadas y rorcuales aliblancos aparecen allí de forma regular para alimentarse, en un paisaje marino transformado por aguas más cálidas y menos hielo estival.
El trabajo describe un cambio muy visible. Según los autores, esas especies boreales antes eran raras en la zona, pero ahora llegan al menos hasta los 70 grados de latitud norte y probablemente más. Las campañas sistemáticas realizadas en 2015 y 2024 estimaron abundancias regionales de unas 4.000 ballenas jorobadas, 6.000 rorcuales comunes y 4.500 rorcuales aliblancos. En conjunto, se trata de una presencia mucho mayor de la que se consideraba habitual para esa costa.
La explicación propuesta combina clima y alimento. Los investigadores reunieron registros oceanográficos, datos de hielo marino, censos de ballenas y observaciones sobre sus presas. En los rorcuales aliblancos hallaron capelín en contenidos estomacales, y plantean que las otras dos especies probablemente también aprovechan cardúmenes de ese pez y kril. Al mismo tiempo, observaciones recientes sugieren que el capelín se redistribuyó en verano desde aguas islandesas hacia Groenlandia oriental, en paralelo con el aumento de la temperatura superficial del mar.
El estudio identifica además un punto de inflexión físico en la región. Los registros muestran un cambio marcado a fines de la década de 1990, seguido por un aumento promedio cercano a 1 grado Celsius en las temperaturas veraniegas de la superficie del mar. Después de 2000 también se redujo con claridad la extensión del hielo marino estival junto a la costa. Para los autores, esa combinación abrió una puerta ecológica: más acceso para grandes ballenas boreales a zonas costeras donde ahora también hay nuevos recursos alimentarios.
Eso no solo cambia la postal del Ártico. El equipo calcula que durante sus aproximadamente cuatro meses de residencia estacional estas ballenas podrían consumir en conjunto alrededor de un millón de toneladas de presas por año. Si esa estimación es razonable, la llegada masiva de depredadores grandes puede alterar de forma importante las redes alimentarias pelágicas de Groenlandia oriental y reorganizar la relación entre peces, kril y mamíferos marinos.
La interpretación, de todos modos, tiene límites claros. Se trata de un estudio observacional, no de un experimento, y varias inferencias sobre la dieta de rorcuales comunes y ballenas jorobadas siguen siendo indirectas. Además, detectar una asociación fuerte entre calentamiento, retroceso del hielo y presencia de ballenas no equivale a demostrar que todos esos cambios dependan de una sola causa. Aún con esas cautelas, el trabajo aporta una señal concreta de borealización: especies típicas de aguas más templadas están aprovechando un Ártico costero que se volvió más accesible y más productivo para ellas.
Frontiers · Imagen acompañante del paper original; atribución preservada · Fuente de imagen
Heide-Jørgensen, M. P., Ditlevsen, S., Hüllert, S. M., Sigurðsson, G. M., Teilmann, J., Ugarte, F., & Stormholt, S. (2026). Feeding frenzies of baleen whales along East Greenland. Frontiers in Marine Science, 13, 1839547. https://doi.org/10.3389/fmars.2026.1839547
Relacionadas por categoría
Ver masLa actividad humana está empujando a muchos lagos más allá de sus límites naturales de carbono
Un estudio de sedimentos de lagos de América del Norte halló que, desde la industrialización, el carbono enterrado en estos ecosistemas aumentó muy por encima de los rangos que habían predominado durante milenios.
La calidad del agua que llega a la Gran Barrera de Coral muestra mejoras lentas pero medibles
Un análisis de hasta 37 años de datos en siete grandes cuencas halló descensos medibles en nitrógeno disuelto y sedimentos suspendidos que llegan a la Gran Barrera de Coral, aunque el problema sigue lejos de resolverse.
Microbios cooperan para desarmar azúcares de algas clave en el carbono oceánico
Un estudio en Nature muestra que varias bacterias marinas se reparten el trabajo para degradar azúcares complejos de algas pardas, un proceso que influye en cuánto carbono permanece en el océano.
Más de la misma fuente
Ver masAlgunas tortugas marinas de Galápagos permanecen cerca de las islas en vez de migrar lejos
Un estudio con telemetría satelital siguió durante hasta 418 días a tortugas verdes de morfotipo amarillo y halló que varias permanecen ligadas a una sola isla de Galápagos.
Las microtransacciones en videojuegos concentran el gasto en pocos adolescentes
Un estudio con 2.308 estudiantes austríacos halló que el 10% de quienes gastan en videojuegos concentra el 61,4% del dinero y muestra más señales de trastorno por juego y apuestas.
Un fósil sugiere que algunos ancestros de los mamíferos ya parían crías vivas en el Triásico
Un estudio en Frontiers in Mammal Science encontró señales de nacimiento vivo en un cinodonte del Triásico, empujando entre 90 y 95 millones de años hacia atrás el origen conocido de esa estrategia reproductiva.
Más del mismo autor
Ver masLa asociación más antigua conocida entre animales y microbios aparece en fósiles de hace más de 500 millones de años
Un estudio citado por Nature sugiere que criaturas tubulares del Ediacárico ya convivían con microbios en una relación beneficiosa mucho antes de la explosión cámbrica.
Un sistema modular permite crear dispositivos que cambian de forma sin perder sus conexiones eléctricas
Investigadores del MIT desarrollaron bloques impresos en 3D que pueden reconfigurarse en muchas formas distintas y seguir detectando electrónicamente qué forma adoptaron.
Una nueva técnica logra esquivar defensas modernas en procesadores
Un estudio de MIT y USENIX Security 2026 muestra que una ventana de apenas unas instrucciones puede reabrir ataques contra procesadores Intel y AMD incluso después de las mitigaciones aplicadas tras Spectre.