El final de un glaciar ayuda a explicar cuánto hielo pierde

Un análisis mundial muestra que el lugar donde termina un glaciar —en tierra, un lago, el mar o una plataforma de hielo— se asocia con grandes diferencias en su pérdida de masa.

Por Redacción Ciencias.UY 23 de octubre de 2026 a las 07:45 4 min de lectura
Imagen: Phys.org Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada Fuente de imagen
Frente de un glaciar de montaña donde el hielo termina en contacto con su entorno

No todos los glaciares pierden hielo de la misma manera. Un análisis mundial indica que importa mucho dónde termina cada uno: sobre tierra firme, en un lago, en el mar o conectado a una plataforma de hielo. Esa diferencia se asocia con cambios en la velocidad con que fluye el hielo y en la masa que el glaciar pierde, dos datos centrales para estimar futuros cambios en el nivel del mar, el agua disponible y algunos riesgos de montaña.

El equipo reunió información de 216.502 glaciares de todo el mundo, sin contar los grandes mantos de hielo de Groenlandia y la Antártida. Clasificó sus frentes según el entorno con el que están en contacto y combinó esa información con registros de tamaño, altura, clima, movimiento del hielo y pérdida de masa entre 2000 y 2019. Los glaciares que terminan en lagos, océanos o plataformas de hielo son apenas el 3,2 % del total, pero concentran más de la mitad del área glaciar y de la pérdida de hielo estimada para ese período: unas 134.000 millones de toneladas por año.

El resultado que más se aparta del promedio aparece en los glaciares que desembocan en lagos. En relación con su tamaño, perdieron cerca de un 57 % más masa que los glaciares cuyo frente termina en tierra. Además, tras considerar factores como el clima, la elevación y el tamaño, los glaciares que terminan en lagos fluían en promedio un 10 % más rápido que los terrestres; para los que llegan al océano, la diferencia de velocidad fue de 44 %.

Una posible explicación es que el agua abre vías adicionales de pérdida. Un frente que llega a un lago puede desprender bloques de hielo —el proceso que forma témpanos— y también recibir calor del agua por debajo de la superficie. Pero el estudio no permite adjudicar toda la diferencia a los lagos: la forma y el tamaño de los glaciares, además de otras condiciones locales, pueden contribuir al patrón. Distinguir cuánto pesa cada factor será necesario para explicar el comportamiento de un glaciar concreto.

La clasificación también importa porque los frentes cambian de entorno mientras el clima se calienta. En partes del Ártico, algunos glaciares que llegaban al mar retroceden hasta quedar sobre tierra; en otras regiones, la expansión de lagos glaciares hace que frentes antes terrestres pasen a terminar en agua. Incorporar esas transiciones en los modelos no transforma el resultado en una predicción automática para cada valle, pero puede hacer más realistas las proyecciones regionales de pérdida de hielo y sus consecuencias.

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Cita original

Mallalieu, J., Carrivick, J. L., Huss, M., Barr, I. D., Barrand, N. E., & Raby, C. L. (2026). Global-scale variability of glacier velocity and mass loss across terminus environments. Nature Communications, 17(1), Article 10873. https://doi.org/10.1038/s41467-026-78654-y

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