Los incendios de Nueva Guinea elevan las emisiones de carbono durante una sequía intensa

Imágenes satelitales y estimaciones de emisiones muestran una actividad de incendios excepcional en Nueva Guinea antes de terminar la estación seca de 2026.

Por Redacción Ciencias.UY 22 de octubre de 2026 a las 08:45 4 min de lectura
Imagen: NASA Science Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada Fuente de imagen
Imagen satelital de humo sobre el tercio sur de Nueva Guinea, con nubes y cordilleras visibles al norte.

Cuando todavía no había terminado la estación seca, los incendios de Nueva Guinea ya habían liberado cantidades inusualmente altas de carbono. Al 19 de octubre de 2026, el registro de la Global Fire Emissions Database (GFED) estimaba cerca de 32 megatoneladas de carbono emitidas en Papúa Nueva Guinea, en la mitad oriental de la isla. Para esa fecha del año, era el valor más alto de la serie disponible. En la parte indonesia, las emisiones superaban las 35 megatoneladas, el tercer valor más alto entre los años comparables.

La magnitud del episodio no se obtuvo con una sola fotografía tomada desde el espacio. El instrumento VIIRS, instalado en el satélite NOAA-20, registró el 11 de octubre una extensa columna de humo sobre el sur de la isla. Esa observación permite ver la distribución del humo y de los focos, pero no mide directamente el carbono que sale de cada incendio. Para estimar las emisiones, GFED combina observaciones remotas con información sobre la vegetación, el área afectada y otros datos ambientales. El resultado es un cálculo que se actualiza mientras avanza la temporada, no una medición directa ni un balance definitivo.

La sequía ayuda a entender por qué el fuego pudo expandirse con tanta facilidad. En la región de Trans-Fly, al sur de Papúa Nueva Guinea, se habían acumulado más de 90 días consecutivos sin lluvia. Desde agosto, algunas zonas recibieron apenas entre 5 y 10 % de sus precipitaciones habituales. El Niño altera los patrones de lluvia y favoreció esas condiciones secas, pero no explica por sí solo cada incendio: la fuente señala que buena parte de los fuegos fue iniciada por personas. Con vegetación más seca, las quemas para usos locales del suelo pueden propagarse con mayor rapidez y ser más difíciles de controlar.

Seguir un episodio de esta escala importa porque el humo y las emisiones no respetan fronteras administrativas. Las imágenes y las series de GFED permiten contrastar la situación actual con temporadas previas y detectar cuándo una temporada se aparta de lo habitual. También ayudan a separar dos preguntas que suelen mezclarse: dónde se observa humo y cuánto carbono probablemente se liberó a la atmósfera.

El panorama sigue siendo provisional. Las estimaciones de GFED pueden actualizarse a medida que ingresan nuevos datos, y una temporada muy activa a mediados de octubre no permite asegurar por sí sola cómo cerrará el año. Tampoco basta para atribuir todos los efectos ambientales o sanitarios del episodio a El Niño. Lo que sí muestran los registros es que la combinación de sequía, disponibilidad de combustible vegetal e igniciones humanas ya produjo una señal excepcional antes de que terminara la estación seca.

Fuente original

Fires Char New Guinea · NASA

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NASA Science · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen

Cita original

Chen, Y., van der Werf, G. R., Mu, M., van Wees, D., Hall, J. V., Giglio, L., Vernooij, R., Morton, D. C., Xu, L., Liu, T., Scholten, R. C., Coffield, S. R., Follette-Cook, M. B., Ott, L., & Randerson, J. T. (2026). Tracking recent extremes and interannual variability of global fire emissions using a near-real-time extension to the Global Fire Emissions Database. Earth System Science Data, 18(10), 7535–7555. https://doi.org/10.5194/essd-18-7535-2026

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