El final de un glaciar ayuda a explicar cuánto hielo pierde
Un análisis mundial muestra que el lugar donde termina un glaciar —en tierra, un lago, el mar o una plataforma de hielo— se asocia con grandes diferencias en su pérdida de masa.
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Un análisis mundial muestra que el lugar donde termina un glaciar —en tierra, un lago, el mar o una plataforma de hielo— se asocia con grandes diferencias en su pérdida de masa.
Mapas de NASA reúnen temperatura, altura del mar y color del océano para seguir cambios del Pacífico tropical compatibles con un El Niño en desarrollo.
Un modelo que incorpora el agua que avanza bajo el glaciar Thwaites estima un aporte al nivel medio del mar mayor que los cálculos previos.
Un análisis calibrado con mediciones satelitales concluye que la pérdida de hielo antártico es probable incluso con recortes ambiciosos, pero que las emisiones más altas aumentan el aporte al nivel del mar.
Un método que combina gravedad satelital, altura del mar y boyas Argo aporta una reconstrucción mensual del calor almacenado en los océanos entre 2005 y 2024.
Un registro satelital estima que Groenlandia y la Antártida perdieron 11.309 mil millones de toneladas de hielo y atribuye la mayor parte de esa pérdida a la dinámica de los glaciares.
Un estudio halló en Anatolia depósitos marinos del Pleistoceno a una altura excepcional y los usó para calcular una velocidad de elevación del paisaje poco común en escalas geológicas.
Un estudio vinculó el repunte reciente de nieve en parte de la Antártida oriental con un calentamiento persistente del Pacífico tropical, no con un freno duradero del cambio climático.
Un estudio en PNAS reconstruyó casi una década de debilitamiento en la plataforma de hielo de Pine Island y mostró cómo la pérdida de su efecto de freno puede acelerar el aporte antártico al nivel del mar.
Un estudio en Earth's Future detectó que las condiciones capaces de provocar erosión costera fuerte en una playa de Nueva Jersey ocurren aproximadamente el doble de veces que a fines de los años setenta.
Un estudio en Nature sugiere que ciertos cambios en la Antártida podrían anticiparse con 30 a 50 años de margen, una ventana que ayudaría a planificar mejor el riesgo costero.
Un estudio con casi dos décadas de observaciones en el Atlántico Norte detectó una caída consistente en una parte importante de la circulación oceánica que ayuda a regular clima, lluvias y nivel del mar.
Un estudio sugiere que canales bajo las plataformas de hielo antárticas pueden atrapar agua relativamente cálida y acelerar el derretimiento desde abajo más de lo que estiman algunos modelos.