En las tierras altas de Tigray, en el norte de Etiopía, sobreviven vides que no crecieron en grandes viñedos ni en programas modernos de mejoramiento, sino en patios familiares y alrededor de casas rurales. Un nuevo estudio indica que una de esas variedades locales conserva un linaje genético propio, ausente de las bases de datos internacionales más usadas para comparar vides, y con afinidades que apuntan hacia antiguas conexiones con el Mediterráneo oriental.
El trabajo reunió varias líneas de evidencia para reconstruir esa historia. El equipo combinó relevamientos etnobotánicos, entrevistas con agricultores, análisis de semillas y genotipado de ADN en cuatro zonas de Tigray que abarcan 1.269 kilómetros cuadrados. En total localizó 41 vides, casi siempre integradas a sistemas domésticos pequeños y no a plantaciones comerciales. A partir de esas observaciones, los autores estiman que en toda la región podrían quedar unas 1.000 a 1.500 vides maduras.
La pieza más fuerte del estudio aparece en una variedad identificada en Rubaksa y propuesta con el nombre de Rubaksum Tsellim. Según los análisis genéticos y morfológicos, no coincide con las variedades registradas en los catálogos internacionales consultados. Sus parentescos más cercanos aparecen en algunas vides de Creta, Chipre y nichos italianos, una señal compatible con una introducción antigua durante la era aksumita y con contactos posteriores en el área del mar Rojo.
Ese resultado importa por más de una razón. En primer lugar, aporta evidencia de que la historia agrícola del Cuerno de África conserva rastros biológicos concretos, no solo menciones en textos históricos o tradiciones locales. En segundo lugar, muestra que parte de esa diversidad persistió gracias a pequeños productores que reprodujeron plantas por esquejes y las mantuvieron como cultivos multifuncionales, útiles para fruta, sombra, identidad local y manejo del espacio doméstico.
El interés científico no se limita a reconstruir el pasado. Las variedades locales antiguas pueden contener rasgos útiles para enfrentar condiciones duras de cultivo, algo valioso en un contexto de sequías más frecuentes, presión térmica y erosión de diversidad genética en muchos sistemas agrícolas. Sin embargo, conviene no exagerar ese punto: el estudio no demuestra que esta vid ya sea una solución probada para la viticultura del futuro. Lo que muestra es que existe un reservorio genético poco estudiado que merece conservarse y evaluarse mejor.
También hay límites importantes. El análisis genético detallado se apoyó en una muestra muy acotada de una landrace particularmente distintiva, y los autores no afirman haber cartografiado toda la diversidad vitícola de Tigray. Además, la hipótesis sobre su origen histórico combina genética, morfometría y contexto arqueológico, pero no equivale a una prueba directa de continuidad ininterrumpida desde tiempos antiguos. Aún con esas cautelas, el hallazgo deja una idea fuerte: en paisajes agrícolas que a primera vista parecen periféricos puede sobrevivir una historia evolutiva y cultural que las colecciones globales todavía no habían registrado.
Tigray's old grapevines have survived against the odds: New research uncovers their genetic and historic value · Phys.org
Ciencias.uy / MiniMax image-01 · Imagen generada con MiniMax image-01 para Ciencias.uy; uso editorial no comercial; CC BY 4.0 · Fuente de imagen
Nyssen, J., Kahsay, A., Gebremedhin, G., Hagos, E., Fissuh, Y. H., Tsegay, A., Sulas, F., Velasco, D., Touati, C., Negash, E., Ghebreyohannes, T., & Ucchesu, M. (2026). Genetics, seed morphometrics, and farmer knowledge of grape landraces (Vitis vinifera) reveal Aksumite origins, landscape adaptation, and potential for smallholder viticulture in the Horn of Africa: Case study from Tigray. VITIS - Journal of Grapevine Research, 65, Article 14. https://doi.org/10.5073/vitis.2026.65.14
Relacionadas por categoría
Ver masUna película hecha con cáscara de calabaza podría ayudar a conservar alimentos frescos por más tiempo
Un estudio desarrolló un empaque biodegradable con nanomateriales obtenidos de cáscara de calabaza que mejoró la resistencia del material y ayudó a conservar tomates cherry durante más tiempo.
Cómo la agricultura temprana volvió más competitivo al trigo
Un estudio propone que los primeros campos sembrados no solo domesticaron el trigo con selección humana: también premiaron a las plantas que crecían mejor que sus vecinas.
El cambio climático podría aumentar el rendimiento de la soja, pero bajar su calidad
Un estudio en Food Research International sugiere que la combinación de más CO₂, calor y sequía podría aumentar la producción de soja, pero a costa de una peor calidad nutricional del grano.
Más de la misma fuente
Ver masLos peces de aguas termales de Islandia comen de más y engordan más para sobrevivir al calor
Un estudio en espinosos de Islandia halló que adaptarse a aguas geotermales más cálidas cambia su apetito, su grasa corporal y parte de su genética, con pistas sobre cómo podría responder la fauna al calentamiento.
Mapear bosques con IA podría volverse más barato y útil a gran escala
Un estudio en los Alpes italianos sugiere que modelos geoespaciales de IA pueden distinguir especies de árboles con buena precisión usando datos satelitales y computación estándar.
Vasos de hidrogel a escala de arteriolas acercan la ingeniería de órganos
Un estudio en Advanced Materials presentó una técnica con luz ultravioleta para fabricar tubos de hidrogel del tamaño de arteriolas, una escala clave para futuros tejidos artificiales vascularizados.
Más del mismo autor
Ver masUna nueva mirada al grafito muestra por qué cargar una batería no es un proceso parejo
El litio no entra de forma uniforme en el grafito: un estudio observó saltos rápidos y localizados que ayudan a entender mejor los límites de la carga rápida.
Una puerta oculta del poxvirus podría abrir nuevas vías contra la infección
Un estudio reveló la estructura de un complejo que actúa como puerta en poxvirus y ayuda a liberar instrucciones virales, una pista útil para futuros antivirales.
La Amazonia pudo albergar mucha más población precolonial de lo que se creía
Un estudio detectó más de 20.000 obras de tierra precoloniales en el sudoeste amazónico y plantea que la población antigua de la región fue mucho mayor de lo que se creía.