La “hora dorada” del tomate podría ayudar a criar cultivos más resistentes a la sequía

Un estudio en tomates sugiere que el momento del día en que las plantas abren sus estomas puede anticipar cuáles toleran mejor la sequía sin perder rendimiento.

Por Redacción Ciencias.UY 18 de agosto de 2026 a las 08:00 4 min de lectura
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Plantas de tomate en cultivo, relevantes para estudiar cómo regulan el uso de agua durante el día.

No todas las plantas enfrentan la sequía de la misma manera, y un nuevo estudio sugiere que una parte de esa diferencia puede aparecer muy temprano en el día. En tomates, las variedades que mejor toleran la falta de agua parecen aprovechar una especie de “hora dorada” matinal: un momento en que abren sus estomas, los poros microscópicos de las hojas, lo suficiente como para captar dióxido de carbono y sostener la fotosíntesis, pero sin perder agua de más.

La idea importa porque durante años muchos estudios buscaron plantas resistentes a la sequía fijándose sobre todo en cuánto transpiran o cuántos estomas tienen. El nuevo trabajo propone que eso no alcanza si se mira como una foto fija. Lo decisivo puede ser la dinámica: cuándo se abren esos poros, con qué rapidez responden a cambios de luz, calor y aire seco, y qué tan bien se recupera la planta cuando vuelve el riego.

Para investigarlo, el equipo combinó datos de rendimiento en campo acumulados durante varios años con mediciones continuas en invernadero sobre líneas de tomate genéticamente distintas. En vez de tomar una medición aislada, siguieron el uso de agua de la planta a lo largo del día y bajo distintas condiciones ambientales. Así pudieron comparar no solo cuánta agua consumía cada línea, sino también cómo administraba ese recurso.

Los resultados mostraron un patrón claro. Las plantas con mejor desempeño bajo sequía tendían a concentrar un pico de actividad estomática a primera hora de la mañana, cuando ya hay luz suficiente para fotosintetizar pero el calor y la demanda atmosférica todavía no disparan la pérdida de agua. Ese momento les permitía capturar carbono de manera eficiente y, al mismo tiempo, evitar parte del costo hídrico que llega más tarde, cuando el ambiente se vuelve más hostil.

El estudio también encontró que las líneas más robustas no eran simplemente las que “gastaban menos”. De hecho, algunas de las que usaban más agua en condiciones favorables también eran las que se recuperaban con mayor rapidez después del estrés hídrico y mantenían mejor la biomasa y la eficiencia en el uso del agua. Eso refuerza la idea de que la resistencia a la sequía no depende solo de ahorrar, sino de administrar el recurso con flexibilidad según la hora y el contexto.

Otro dato interesante es que la anatomía por sí sola no alcanzó para explicar todo. Las plantas con mejor respuesta sí tendían a mostrar ciertos rasgos estructurales, como más estomas en la cara inferior de la hoja, pero esos indicadores no predecían tan bien el comportamiento como el seguimiento continuo del día completo. En otras palabras, la forma de la hoja importa, pero entender su ritmo fisiológico puede ser todavía más útil para seleccionar cultivos resistentes.

Si este enfoque se confirma en otros sistemas, podría ayudar a acelerar el fitomejoramiento. En lugar de esperar a ver qué variedad rinde mejor tras ciclos largos de sequía en campo, los mejoradores podrían usar estas señales diarias para detectar antes qué plantas tienen estrategias más prometedoras frente a olas de calor y falta de agua.

Eso no significa que el problema esté resuelto ni que la misma receta sirva automáticamente para todos los cultivos. El trabajo se hizo en tomate y combina ensayos controlados con antecedentes de campo, pero todavía falta ver cuánto de este patrón se repite en otras especies, en otros climas y en condiciones agrícolas más diversas. Aún así, el hallazgo ofrece una pista concreta: para entender por qué una planta resiste mejor la sequía, quizá no baste con preguntar cuánta agua usa, sino en qué momento del día decide usarla.

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Cita original

Gosa, S. C., Gebeyo, B. A., Patil, R., Mencia, R., & Moshelion, M. (2026). Stomatal density and aperture dynamics regulate drought response and yield in tomato. Plant Science, 370, 113170. https://doi.org/10.1016/j.plantsci.2026.113170

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