Tornados de fuego controlados podrían acelerar la limpieza de derrames de petróleo con menos humo

Un experimento a gran escala sugiere que remolinos de fuego generados de forma controlada pueden quemar petróleo más rápido que los métodos habituales y reducir parte de la contaminación atmosférica asociada.

Por Redacción Ciencias.UY 06 de junio de 2026 a las 14:00 4 min de lectura
Columna giratoria de fuego usada en un experimento para quemar petróleo derramado
ScienceDaily Fuente de imagen

Los remolinos de fuego suelen asociarse con incendios extremos, pero un grupo de investigadores propone darles un uso muy distinto: limpiar derrames de petróleo en el mar. Un estudio experimental a gran escala concluyó que estos torbellinos de llama, generados de forma controlada, pueden quemar crudo más rápido que las quemas convencionales y emitir menos hollín.

Una de las respuestas posibles ante un derrame es la quema in situ: incendiar el petróleo para evitar que la mancha se expanda. El problema es que esa técnica produce humo negro denso, deja residuos sin quemar y añade otra forma de contaminación al episodio.

Por eso el interés de los llamados fire whirls o tornados de fuego controlados no está en el espectáculo visual, sino en su eficiencia. Al girar, el remolino introduce más oxígeno en la llama y hace que la combustión sea más intensa y ordenada.

La nota distribuida por Texas A&M University y resumida por ScienceDaily describe un experimento de campo en el que los investigadores construyeron un sistema capaz de generar un remolino de fuego de casi 17 pies de altura. Los resultados se publicaron en la revista Fuel.

Según el estudio, el sistema quemó el petróleo aproximadamente 40% más rápido que las quemas in situ convencionales, redujo en torno a 40% las emisiones de hollín y alcanzó una eficiencia de consumo de combustible de hasta 95%.

El equipo también observó límites prácticos. El fenómeno solo funciona bien dentro de una “zona Ricitos de Oro”, es decir, bajo condiciones bastante precisas. Vientos fuertes pueden desestabilizar la columna de fuego, y una capa de petróleo demasiado gruesa puede apagarla antes de que se consuma todo el combustible.

En teoría, una combustión más rápida y limpia podría dar a los equipos de respuesta una herramienta adicional para impedir que un derrame alcance costas o hábitats muy sensibles. Si la técnica logra pasar de pruebas de campo a operaciones reales, podría reducir parte del daño marino y atmosférico asociado a estos eventos.

Además, el estudio aporta conocimiento útil sobre el comportamiento de remolinos de fuego, con posibles aplicaciones en sistemas de combustión y modelado de incendios.

Esto no significa que los derrames puedan resolverse simplemente “prendiéndolos fuego”. El propio trabajo muestra que la técnica es delicada, depende mucho de las condiciones y todavía está lejos de convertirse en una herramienta estándar de respuesta ambiental.

También conviene no perder de vista que sigue siendo una forma de quema de hidrocarburos. Aunque emita menos hollín que otros métodos, no elimina todos los impactos ni reemplaza la prevención de derrames.

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