Las células que terminan formando un tejido no toman sus decisiones en aislamiento. Durante el desarrollo reciben señales químicas de su entorno, y esas instrucciones influyen en qué genes activan y en qué tipo de célula pueden convertirse. Un equipo del Whitehead Institute y del MIT desarrolló un método que intenta reconstruir parte de esa historia a partir de una fotografía molecular tomada mucho después: la actividad de los genes de cada célula.
La herramienta se llama IRIS y combina experimentos de laboratorio con aprendizaje automático. Para entrenarla, los investigadores trabajaron con células madre humanas en cultivo y modificaron de forma controlada señales que participan en su desarrollo. Después midieron cuáles genes estaban activos en cada condición. Con esos patrones, el modelo aprendió a asociar ciertas huellas de expresión génica con instrucciones químicas recibidas previamente.
El siguiente paso fue probar si ese aprendizaje podía trasladarse a un escenario más complejo. El equipo aplicó el modelo a conjuntos de datos de células individuales de embriones de ratón. En lugar de limitarse a clasificar las células por su estado presente, IRIS estimó qué señales probablemente habían influido en distintos linajes mientras el embrión organizaba sus primeras capas y tejidos. Las predicciones coincidieron con parte de los conocimientos previos sobre ese proceso y permitieron reconstruir trayectorias que no se observan de manera directa en una única medición.
La idea se parece a inferir el recorrido de una persona a partir de las marcas que dejó en sus pertenencias: la expresión de los genes no conserva una lista literal de todas las señales, pero sí puede retener consecuencias de ellas. Esto podría ayudar a aprovechar mejor los grandes atlas de células individuales, que describen qué genes están activos pero no siempre registran las señales transitorias que llevaron a cada estado celular.
El avance también ofrece una forma de poner a prueba modelos computacionales en biología. Las predicciones no surgieron solo de datos observacionales: se compararon con experimentos en los que las señales habían sido alteradas de forma conocida. Esa combinación es importante porque un modelo puede detectar asociaciones útiles sin que estas representen necesariamente una relación causal.
Los resultados no equivalen a observar todas las conversaciones químicas de un embrión. El entrenamiento se realizó en células madre humanas cultivadas en laboratorio y la demostración con datos de desarrollo se hizo con embriones de ratón. Además, una inferencia depende de las señales incluidas en el entrenamiento y de la calidad de los datos disponibles. Por ahora, el método no demuestra una aplicación clínica ni permite predecir por sí solo cómo se formará un órgano; propone, en cambio, una manera de formular y contrastar preguntas más precisas sobre los pasos que siguen las células al construir tejidos.
AI model decodes the language cells use to communicate · MIT News Research
MIT News | Massachusetts Institute of Technology · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Hutchins, N. T., Meziane, M., Lu, C., Mitalipova, M., Fischer, D. S., & Li, P. (2026). Reconstructing signaling histories of single cells via perturbation screens and transfer learning. Nature Methods, 23, 1973–1983. https://doi.org/10.1038/s41592-026-03213-8
Relacionadas por categoría
Ver masUna bacteria amplía las pruebas rápidas de genes en cultivos
Una cepa de bacteria permitió ensayar de forma temporal genes y defensas en cultivos de distintas familias vegetales, sin crear plantas modificadas estables.
Una biblioteca fluorescente ilumina cómo se arma la cutícula de un nematodo
Una colección de 105 proteínas marcadas con fluorescencia permite seguir cómo se organizan las capas protectoras de un nematodo durante su desarrollo.
Una técnica para insertar varios genes en lugares definidos del ADN de plantas
Un equipo probó en arroz una plataforma que inserta conjuntos grandes de ADN en ubicaciones elegidas, un paso para hacer más controlable la ingeniería genética vegetal.
Más de la misma fuente
Ver masUna red neuronal se autoorganiza para aprender a reconocer imágenes
Un modelo del MIT mostró que reglas locales simples pueden ordenar una red artificial inicialmente aleatoria hasta permitirle aprender a clasificar imágenes.
Nanopartículas programan células NK dentro del organismo en modelos de cáncer y autoinmunidad
Una técnica experimental entregó instrucciones de ARN mensajero a células NK en ratones para dirigirlas contra tumores y células T autorreactivas.
Una lámina flexible reconstruye su forma al doblarse
Un sensor blando con guías ópticas interpreta cambios de luz para reconstruir en tres dimensiones cómo se curva y se retuerce una superficie.
Más del mismo autor
Ver masUna nube sin estrellas podría ser una galaxia oscura aislada
Una señal de hidrógeno detectada por FAST, sin luz estelar visible en imágenes profundas, abre una ventana para buscar galaxias casi invisibles.
Un voltaje desplazó capas de grafeno y activó o apagó su magnetismo
Un experimento con grafeno de cuatro capas mostró que un voltaje puede modificar su apilamiento atómico y alternar entre estados no magnéticos y ferromagnéticos.
Por qué algunas calmas prolongadas elevan el riesgo de calor en la Gran Barrera de Coral
Un análisis de 29 veranos australes explica cómo ciertos patrones atmosféricos pueden prolongar la falta de viento, calentar el mar y aumentar el estrés térmico sobre la Gran Barrera de Coral.