Una señal bacteriana en larvas deja huella en el gusto de moscas adultas

Un estudio en moscas de la fruta identifica una molécula bacteriana que, durante la etapa larvaria, modifica la respuesta gustativa de los adultos.

Por Redacción Ciencias.UY 05 de octubre de 2026 a las 18:45 4 min de lectura
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Ilustración editorial de primer plano de una mosca de la fruta sobre fondo verde azulado.

Una experiencia con bacterias durante los primeros momentos de vida puede cambiar cómo una mosca adulta responde después a señales de esos microbios. Un estudio en la mosca de la fruta Drosophila melanogaster identificó una de las piezas de ese efecto: el uracilo, una molécula que ciertas bacterias liberan, actúa sobre las larvas y deja preparada una respuesta gustativa que se manifiesta tras la metamorfosis.

Los investigadores partieron de una observación previa: los adultos que habían convivido con determinadas bacterias mientras eran larvas evitaban con mayor claridad una mezcla de azúcar y peptidoglucano, un componente de la pared celular bacteriana. Las moscas criadas sin microbios mantenían su capacidad de responder a compuestos amargos como la cafeína, pero no mostraban del mismo modo esa respuesta frente al peptidoglucano. La pregunta era qué señal de las bacterias explicaba la diferencia.

Para averiguarlo, el equipo crió larvas en condiciones controladas, con bacterias concretas o con moléculas añadidas al medio, y luego evaluó en los adultos el reflejo con el que extienden la probóscide ante una solución azucarada. Las cepas que no podían liberar uracilo dejaron de producir el efecto. En cambio, añadir uracilo purificado bastó para que las larvas desarrollaran más tarde la respuesta adulta. La ventana fue breve: exponerlas 24 horas después de la eclosión ya no logró el mismo resultado.

El trabajo también siguió la señal dentro de las larvas. Los resultados apuntan a que el uracilo desencadena una producción de especies reactivas de oxígeno en el intestino y requiere la actividad de neuronas sensoriales específicas. Al reducir esa respuesta química o alterar esas neuronas, el cambio en el gusto adulto se debilitó. Son experimentos que conectan una molécula bacteriana, una etapa temprana del desarrollo y una conducta medible, sin que sea necesario asumir que cada microbio que encuentra una larva produce el mismo efecto.

La importancia del hallazgo está en mostrar que los sistemas sensoriales no se definen solo por los genes con los que nace un animal: también pueden ajustarse mediante señales del ambiente durante periodos de desarrollo muy acotados. En las moscas, esa información parece ayudar a distinguir mejor alimentos asociados con bacterias potencialmente dañinas. No permite concluir que ocurra el mismo mecanismo en personas u otros animales; se trata de un modelo experimental con una especie, bacterias y condiciones muy precisas. Pero ofrece una forma concreta de investigar cómo las interacciones tempranas con microbios pueden influir después en la conducta.

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Cita original

Milleville, R., Manière, G., Berthelot-Grosjean, M., Lamotte, O., Grosjean, Y., Royet, J., & Kurz, C. L. (2026). Uracil-driven ROS signaling and larval TrpA1-B neuron activation are required for priming the adult Drosophila gustatory response to bacteria. PLOS Biology, 24(10), e3004042. https://doi.org/10.1371/journal.pbio.3004042

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