En los mamíferos, heredar ADN de ambos padres no es una formalidad biológica: parece ser una condición profunda para que el desarrollo siga un curso relativamente estable. Un estudio publicado en PLOS Biology exploró esa idea con un experimento extremo: crear ratones cuyo desarrollo dependiera solo de dos genomas paternos, sin contribución genómica materna. Los animales pudieron nacer y llegar a etapas avanzadas, pero no lo hicieron como copias normales de un ratón común. Su crecimiento, la actividad de sus genes y, más tarde, su metabolismo siguieron trayectorias distintas.
La pregunta de fondo no es nueva. Desde hace décadas se sabe que en mamíferos no alcanza con reunir dos juegos de ADN cualesquiera: importa también de qué progenitor viene cada uno. Parte de la explicación está en el llamado imprinting genómico, un sistema por el cual ciertos genes no se comportan igual si fueron heredados de la madre o del padre. Para poner a prueba cuánto pesa esa diferencia, el equipo generó células embrionarias con dos aportes paternos y modificó 20 regiones reguladoras asociadas a ese problema. Después usó esas células para producir embriones de ratón mediante una técnica de laboratorio que permite evaluar si pueden sostener el desarrollo completo.
El resultado fue doble. Por un lado, los investigadores lograron algo que en mamíferos es excepcional: obtener ratones bipaternales viables para seguirlos más allá de las primeras etapas. Por otro, el estudio mostró que esa viabilidad no equivale a normalidad. Ya durante la gestación aparecieron diferencias en la placenta y en la longitud corporal de los embriones, y los análisis de expresión génica indicaron alteraciones amplias tanto en genes con imprinting como en otros que no pertenecen a ese grupo. En otras palabras, corregir parte de las barreras conocidas no borró la huella de crecer sin un aporte materno.
La parte más llamativa apareció en la adultez. Al combinar análisis de actividad genética y metabolómica, el trabajo encontró que el hígado de estos ratones convergía hacia un estado metabólico distinto del de los animales de control. Varias señales apuntaban a cambios coordinados en el ciclo de los ácidos tricarboxílicos, una ruta central para obtener energía en las células, junto con alteraciones en el manejo de lípidos. Los cortes histológicos mostraron acumulación de vacuolas grasas en el hígado, y las mediciones corporales detectaron más masa grasa total, mientras la masa magra cambiaba poco.
Eso vuelve al estudio relevante más allá de la curiosidad técnica. El hallazgo sugiere que la diferencia entre genomas maternos y paternos no solo afecta si un embrión sobrevive, sino también cómo queda regulado el organismo mucho tiempo después. La ausencia de contribución genómica materna no produjo un único “defecto” simple, sino una trayectoria de desarrollo más variable que terminó estabilizándose en una fisiología distinta. Para la biología del desarrollo, eso refuerza la idea de que madre y padre no aportan información redundante, sino influencias complementarias que ayudan a mantener el desarrollo dentro de márgenes estrechos.
También conviene leer el resultado con prudencia. Este no es un experimento aplicable a reproducción humana ni demuestra que sea posible reemplazar sin más el aporte genómico materno en mamíferos. Se trata de investigación básica en ratones, apoyada en manipulación intensiva de células y regiones reguladoras concretas. Los propios autores señalan además que persistieron alteraciones residuales en genes con imprinting y que parte de los efectos observados puede reflejar tanto la falta de genoma materno como las limitaciones de la corrección experimental.
Aún con esas reservas, el estudio ofrece una ventana poco común a una pregunta biológica fundamental: por qué en mamíferos el desarrollo normal necesita de forma tan marcada los dos linajes parentales. La respuesta que deja este trabajo no es que uno de ellos sea “más importante” que el otro, sino que ambos parecen actuar juntos para canalizar el crecimiento, la regulación génica y el metabolismo hacia un rango de resultados mucho más estable de lo que puede lograrse con un solo tipo de contribución.
Engineered bipaternal mice reveal the consequences of life without a maternal genomic contribution · PLOS Biology
journals.plos.org · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Ma, S.-N., Li, F., Zhao, Y.-L., Sun, X.-H., Chen, X.-S., Pan, T.-S., Shan, Q.-T., Liu, C., Feng, G.-H., Li, Z.-K., Zhou, Q., & Li, W. (2026). Engineered bipaternal mice reveal the consequences of life without a maternal genomic contribution. PLOS Biology, 24(6), e3003871. https://doi.org/10.1371/journal.pbio.3003871
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