La actividad eléctrica del cerebro no solo puede aumentar o disminuir: también puede desplazarse por la corteza con geometrías cambiantes. Un estudio realizado con registros directos en personas durante tareas de memoria detectó ondas que avanzaban en líneas, giraban como espirales o se expandían y convergían desde distintos puntos. La forma de esos recorridos se asoció con diferentes momentos de las tareas y, en algunos casos, con el elemento que una persona estaba recordando.
Las ondas viajeras son patrones de actividad rítmica que se propagan por una región del cerebro. Se parecen, con todas las cautelas de la analogía, a la onda que se mueve por la superficie de un estadio: importa no solo cuánta gente se levanta, sino dónde empieza el movimiento y hacia dónde avanza. En el cerebro, esa organización espacial podría ayudar a coordinar zonas distantes mientras se percibe, se decide o se recuerda.
Para observarla con precisión, el equipo analizó registros de personas que llevaban electrodos sobre la superficie cerebral por motivos clínicos, en el contexto de una cirugía por epilepsia farmacorresistente. Participaron 24 pacientes y realizaron pruebas de memoria espacial y verbal. Los investigadores aplicaron un método de análisis capaz de distinguir la dirección y la forma de propagación de las señales entre los electrodos.
Además de las ondas planas, que ya se habían descrito en estudios previos, aparecieron espirales y ondas concéntricas. Estas últimas pueden comportarse como un foco desde el que la actividad se aleja o como un punto hacia el que converge. Los patrones no fueron idénticos durante toda la prueba: variaron entre etapas como la codificación y la recuperación de información. En algunas mediciones, determinadas configuraciones espaciales también se relacionaron con ítems recordados de manera individual.
El resultado amplía la manera de estudiar la memoria. En vez de mirar cada electrodo por separado o medir solo la intensidad de una señal, permite preguntar cómo se organiza una porción de corteza en el espacio y en el tiempo. Esa perspectiva podría contribuir a modelos más completos de la coordinación entre regiones cerebrales, aunque por ahora no equivale a poder leer recuerdos ni a mejorar la memoria mediante una intervención.
También hay límites importantes. Los datos provienen de un grupo pequeño y específico de pacientes con epilepsia, cuyos electrodos se colocaron según necesidades médicas y no para cubrir todas las áreas cerebrales de forma uniforme. El estudio identifica asociaciones entre los patrones de ondas y el desempeño en tareas de memoria; no demuestra que una onda concreta sea la causa de recordar algo. Harán falta estudios con más participantes y otros métodos para saber hasta qué punto estos patrones se repiten en distintas personas y situaciones.
Surprisingly Complex Waves Reveal the Brain’s Inner Workings · Quanta Magazine
Mark Belan / Quanta Magazine · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Das, A., Zabeh, E., Ermentrout, B., & Jacobs, J. (2026). Planar, spiral, and concentric traveling waves distinguish behavioral states in human memory. Nature Communications, 17, 5143. https://doi.org/10.1038/s41467-026-71386-z
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