Para causar malaria, Plasmodium falciparum debe entrar en los glóbulos rojos y multiplicarse allí. Ese paso ocurre en menos de un minuto y a una escala demasiado pequeña para seguirlo con detalle. Un nuevo estudio consiguió observar, casi en el momento de la invasión, cómo el parásito transforma temporalmente la envoltura de la célula que está a punto de ocupar.
El resultado no describe un tratamiento listo para usar. Sí ofrece una imagen mucho más precisa de una fase decisiva de la infección: la entrada no consiste simplemente en perforar la célula. El parásito instala sobre la membrana una serie de puntos de anclaje que forman una especie de portal transitorio. A medida que avanza, ese portal se desplaza y la membrana se vuelve a cerrar detrás de él.
El equipo combinó microscopía crioelectrónica —una técnica capaz de revelar estructuras biológicas muy pequeñas— con el análisis de las proteínas que participan en esos anclajes. Las imágenes permitieron distinguir cuatro componentes principales en cada uno. Tres se organizan debajo de la superficie del glóbulo rojo y otro los conecta con el parásito. Juntos ejercen fuerzas que desplazan los lípidos, las moléculas grasas que forman la membrana, y curvan esa capa sin romperla.
La comparación útil no es la de una puerta que se abre de golpe, sino la de una abertura que acompaña al intruso y se sella a su paso. Parte de los lípidos de la célula anfitriona también se reorganiza alrededor del parásito y contribuye a una membrana que lo envuelve una vez que ya está dentro. Esa transición ayuda a explicar cómo un organismo tan pequeño puede cruzar la frontera de una célula sin destruirla de inmediato.
Observar este proceso importa porque la invasión de glóbulos rojos está en el centro de la enfermedad: allí el parásito crece, se reproduce y termina por liberar nuevas formas capaces de infectar otras células. También es un punto especialmente difícil de estudiar; las estructuras que lo hacen posible aparecen y desaparecen con rapidez.
Los autores probaron además una proteína diseñada para interferir con el complejo de entrada. En experimentos de laboratorio, esa molécula impidió que los parásitos ingresaran en glóbulos rojos. Es una señal de que la estructura observada puede ser relevante para buscar estrategias antimaláricas, pero todavía no equivale a un medicamento: faltan estudios sobre seguridad, eficacia y funcionamiento en organismos vivos.
La investigación deja abiertas otras preguntas. El portal dura muy poco, por lo que cualquier intervención que intentara bloquearlo tendría que actuar en una ventana temporal estrecha. Además, comprender la forma de un complejo molecular no basta para anticipar qué compuesto podría llegar a ser seguro y útil en personas. Por ahora, el avance consiste en volver visible una maniobra celular que antes solo podía inferirse de manera indirecta.
Malaria Parasite Caught in the Act of Breaking and Entering · Quanta Magazine
Ada Zejun Shen para Quanta Magazine · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Haile, M. T., Kaxiras, D. A., Zhen, J., Lee, C. L., Jiang, B., Small-Saunders, J. L., & Ho, C.-M. (2026). Structural basis for host membrane binding and remodeling by invading malaria parasites. Cell, 189(18), 5625–5639.e6. https://doi.org/10.1016/j.cell.2026.06.012
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