Los océanos no solo almacenan calor: también regulan los nutrientes de los que depende buena parte de la vida marina. Un nuevo estudio reconstruyó cómo cambió uno de esos nutrientes, el nitrógeno, en el Atlántico tropical durante el Plioceno tardío, una etapa de hace entre unos 3,6 y 2,8 millones de años en la que el planeta era más cálido que hoy. La señal indica que entonces los microorganismos marinos incorporaban menos nitrógeno nuevo al océano que en períodos posteriores más fríos.
El nitrógeno es un ingrediente esencial para el crecimiento del plancton, el conjunto de organismos diminutos que sostiene muchas redes alimentarias marinas y participa en el ciclo del carbono. Aunque abunda como gas, no todas sus formas pueden ser aprovechadas por los seres vivos. Algunos microorganismos convierten el nitrógeno gaseoso disuelto en compuestos utilizables; ese proceso se llama fijación de nitrógeno y representa una de las principales entradas de este elemento al océano.
Para mirar ese ciclo en el pasado, el equipo analizó sedimentos extraídos del Atlántico tropical. Allí se conservan caparazones de foraminíferos, organismos planctónicos microscópicos. El material orgánico protegido dentro de esos caparazones guarda proporciones de isótopos de nitrógeno: variantes del mismo elemento que permiten seguir cambios antiguos en los nutrientes. Los investigadores midieron esas señales en dos especies de foraminíferos de un registro que abarca aproximadamente de 3,6 a 2 millones de años.
La comparación mostró una fijación menor durante el Plioceno tardío y un aumento marcado hacia el Pleistoceno tardío. Los autores relacionan ese cambio con la pérdida de nitrógeno en zonas del océano donde falta oxígeno: cuando esa pérdida fue menor, también habría disminuido el aporte de fósforo que favorece la fijación de nitrógeno en el Atlántico tropical. Tras la intensificación de las glaciaciones, hace alrededor de 2,8 millones de años, la señal además comenzó a variar al ritmo de ciclos orbitales vinculados con cambios del nivel del mar y de las plataformas continentales.
El resultado no permite anticipar una cifra concreta para el océano actual. El Plioceno no fue una copia del presente: la distribución de continentes, corrientes y capas de hielo era diferente, y el registro resume cambios ocurridos durante miles o millones de años. Sin embargo, muestra que las entradas y pérdidas de nitrógeno pueden reajustarse juntas cuando cambia el clima de fondo. Esa perspectiva ayuda a entender por qué los nutrientes del mar no responden al calentamiento como un sistema simple y aislado.
Fossil plankton shells reveal reduced nitrogen fixation in warmer oceans 3 million years ago · Phys.org
Ciencias.uy / MiniMax image-01 · Imagen generada con MiniMax image-01 para Ciencias.uy; uso editorial no comercial; CC BY 4.0 · Fuente de imagen
Yehudai, M., Farmer, J. R., Straub, M., Studer, A. S., Oesch, L., Creel, R. C., Schiebel, R., Auderset, A., Lawrence, K., Ogretmen, N., Haug, G. H., Sigman, D. M., & Martínez-García, A. (2026). Reduced N2 fixation in the tropical Atlantic Ocean during the warm late Pliocene. Nature Communications, 17, 7931. https://doi.org/10.1038/s41467-026-75846-4
Relacionadas por categoría
Ver masEl humo puede aclarar nubes, pero el tiempo también cambia su efecto
Un estudio del Atlántico sudeste muestra que el humo de incendios agrícolas altera las gotas de las nubes, pero la meteorología asociada puede compensar parte de ese efecto.
El calor puede reorganizar los linajes de un carrizo sin que cambie la especie
Un estudio en China halló que un linaje de carrizo tolera más calor y suele producir más biomasa, una señal de que el cambio climático puede transformar humedales sin cambiar de inmediato la lista de especies.
La dinámica de los glaciares explica la mayor parte de la pérdida de hielo polar
Un registro satelital estima que Groenlandia y la Antártida perdieron 11.309 mil millones de toneladas de hielo y atribuye la mayor parte de esa pérdida a la dinámica de los glaciares.
Más de la misma fuente
Ver masEl humo puede aclarar nubes, pero el tiempo también cambia su efecto
Un estudio del Atlántico sudeste muestra que el humo de incendios agrícolas altera las gotas de las nubes, pero la meteorología asociada puede compensar parte de ese efecto.
Los pequeños crustáceos que ayudan a mover la arena en playas de California
Un experimento de campo cuantificó cuánta arena remueven unos pequeños anfípodos y mostró que su actividad puede influir en el funcionamiento físico de las playas.
Qué revela un leve abombamiento sobre el magma bajo un volcán de Tanzania
Mediciones milimétricas del terreno apuntan a una intrusión de magma poco profunda bajo el Ol Doinyo Lengai, sin que el episodio terminara en erupción.
Más del mismo autor
Ver masUna IA propone rutas de síntesis química más cercanas al criterio de especialistas
RetroChimera combinó dos modelos para planificar cómo fabricar moléculas complejas y fue mejor valorado por químicos que otras herramientas en pruebas fuera de sus datos conocidos.
La llegada de nuevas aves ayuda a explicar por qué la evolución no siempre sigue un rumbo simple
Un seguimiento de 44 años en carboneros comunes muestra que la inmigración puede contrarrestar o reforzar los cambios que favorece la selección natural.
Una señal de radio abre una ventana al magnetismo de un exoplaneta
Un equipo detectó ráfagas de radio en Beta Pictoris b y las interpreta como auroras; la señal permitiría estimar, por primera vez, el campo magnético de un exoplaneta.