Un mineral poco visible podría frenar parte del fósforo que alimenta las algas en los lagos

Un estudio sugiere que la mackinawita, un mineral que se forma en sedimentos sin oxígeno, puede inmovilizar fósforo en lagos de agua dulce y alterar cómo se recuperan tras la contaminación.

Por Redacción Ciencias.UY 21 de agosto de 2026 a las 19:00 4 min de lectura
Imagen: Phys.org Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada Fuente de imagen
Lago con agua verdosa por proliferación de algas, relevante para una investigación sobre fósforo atrapado en sedimentos.

Cuando un lago recibe demasiado fósforo, el resultado puede ser conocido y costoso: proliferación de algas, agua más turbia, menos oxígeno y ecosistemas alterados. Pero un nuevo estudio sugiere que parte de esa historia depende de una ruta química menos visible, escondida en el barro del fondo. Allí, un mineral llamado mackinawita podría capturar fósforo y retenerlo en condiciones donde otros mecanismos de almacenamiento dejan de funcionar.

La cuestión importa porque el fósforo actúa como fertilizante en muchos sistemas de agua dulce. Cuando entra en exceso por escorrentía agrícola, aguas residuales u otras fuentes de contaminación, puede disparar la eutrofización, un proceso que favorece floraciones de algas y cianobacterias. Reducir esos aportes externos ayuda, pero no siempre alcanza para que el lago se recupere rápido: los sedimentos del fondo pueden seguir liberando nutrientes durante mucho tiempo.

El nuevo trabajo analizó justamente ese reservorio oculto. Los investigadores se enfocaron en sedimentos pobres en oxígeno, un ambiente común en fondos lacustres degradados. Allí estudiaron el papel de la mackinawita, un sulfuro de hierro que puede formarse bajo esas condiciones. El hallazgo central es que este mineral puede inmovilizar fosfato incluso cuando otros compuestos de hierro más conocidos, que también ayudan a retener fósforo, se vuelven inestables.

En términos simples, eso significa que el barro del lago podría disponer de una “trampa” adicional para secuestrar parte del nutriente. Esa trampa no garantiza que el fósforo desaparezca del sistema, pero sí puede modificar cuánto queda disponible para alimentar nuevas floraciones en la columna de agua. El estudio también señala que esa retención compite con la presencia de carbono orgánico, otro componente abundante en sedimentos, que puede alterar el equilibrio químico y limitar cuánto fósforo logra quedar fijado.

La idea puede parecer técnica, pero tiene consecuencias prácticas. Muchos modelos de calidad del agua y de recuperación de lagos se apoyan en cómo circulan el hierro, el fósforo y el oxígeno entre el fondo y el agua. Si la mackinawita cumple un papel más importante del que se pensaba, algunas predicciones sobre cuánto tarda un lago en responder a la reducción de la contaminación podrían necesitar ajustes.

También ayuda a entender por qué algunos lagos reaccionan distinto a medidas parecidas. Dos sistemas con cargas externas similares de nutrientes pueden evolucionar de forma diferente si en el sedimento cambian la química del hierro, la materia orgánica disponible o la facilidad con que el fósforo vuelve a liberarse. Conocer mejor ese mecanismo puede aportar pistas para decidir dónde conviene intervenir primero y qué señales vale la pena monitorear.

Eso no significa que el problema de la eutrofización esté resuelto por una sola reacción química. El trabajo se centra en procesos de sedimento y en condiciones específicas, por lo que todavía falta ver cuánto pesa esta vía en distintos tipos de lagos y bajo escenarios ambientales más complejos. Además, capturar fósforo en el fondo no elimina la necesidad de reducir la contaminación en origen, que sigue siendo la medida más efectiva para evitar que el problema se renueve.

Aún así, el estudio suma una pieza útil a un rompecabezas ambiental difícil. Muestra que la recuperación de un lago no depende solo de cuánto fósforo entra desde afuera, sino también de lo que pasa dentro del sistema, en reacciones discretas que ocurren bajo la superficie. Entender esas reacciones puede ayudar a explicar por qué algunos lagos tardan tanto en mejorar y qué margen real tienen para recuperarse.

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Cita original

Ezzati, M., & Gélinas, Y. (2026). Phosphate immobilization by mackinawite in freshwater sediments and the competitive role of organic carbon. Scientific Reports. https://doi.org/10.1038/s41598-026-52964-z

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