El polvo atrapado en algunos de los meteoritos más antiguos conocidos conserva una pista inesperada sobre el nacimiento del sistema solar: el magnetismo ya estaba actuando cuando el Sol apenas empezaba a formarse. Un estudio liderado por investigadores del MIT encontró señales de un campo magnético antiguo en diminutas inclusiones minerales formadas durante los primeros 200.000 años de historia solar, lo que sugiere que la gravedad no fue la única fuerza que ayudó a organizar la materia primordial.
La idea de fondo es enorme aunque la evidencia venga de granos microscópicos. Los científicos creen que, hace unos 4.600 millones de años, el sistema solar comenzó como una gran nube de gas y polvo que se fue achatando hasta convertirse en un disco. De ese disco surgieron después el Sol y los planetas. Hasta ahora, la gravedad ocupaba el centro de esa historia. El nuevo trabajo propone que un campo magnético intenso también pudo haber ayudado a arrastrar gas y polvo hacia el centro, facilitando la formación del Sol temprano.
Para investigar esa etapa remota, el equipo analizó fragmentos del meteorito DOM 08006, hallado en la Antártida y considerado uno de los meteoritos más primitivos conocidos. Dentro de ese material buscaron inclusiones ricas en calcio y aluminio, o CAIs, pequeños agregados minerales que se cuentan entre los sólidos más antiguos del sistema solar. Algunas de esas inclusiones contienen minerales capaces de registrar la intensidad de un campo magnético, del mismo modo en que ciertos materiales guardan una huella de la magnetización que experimentaron.
Las mediciones revelaron rastros compatibles con un campo de entre 150 y 600 microteslas. Según los autores, eso equivale aproximadamente a entre tres y doce veces la intensidad del campo magnético terrestre actual. Una señal así encaja con la idea de que, en la nebulosa solar, el movimiento de partículas cargadas generó un campo capaz de influir en cómo la materia se redistribuía dentro del disco protoplanetario.
El hallazgo importa porque empuja la evidencia magnética a una fase todavía más temprana de la historia solar. Estudios previos ya habían encontrado indicios de magnetismo cuando los planetas comenzaban a ensamblarse. Este trabajo, en cambio, apunta a un momento anterior, cuando ni siquiera estaba completamente definido el Sol que luego dominaría el sistema. Si esa interpretación se confirma, los modelos sobre el origen del sistema solar tendrán que incorporar con más peso la interacción entre gravedad y magnetismo.
Como ocurre con muchas reconstrucciones del pasado más remoto, hay límites importantes. El estudio depende de un número pequeño de granos muy antiguos y de interpretar si esas señales magnéticas se conservaron sin alteraciones durante miles de millones de años. Además, no muestra por sí solo exactamente cuánto contribuyó el magnetismo frente a la gravedad, sino que aporta una pieza nueva para estimarlo. Aún así, refuerza una idea poderosa: incluso en los primeros pasos del sistema solar, la historia pudo haber sido más compleja que un simple colapso gravitatorio.
Meteorite dust holds records of magnetism that may have helped form the sun · MIT News Research
MIT News | Massachusetts Institute of Technology · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Borlina, C. S., Weiss, B. P., Bai, X.-N., Tung, P.-Y., Harrison, R. J., Mansbach, E. N., Chatterjee, N., Tissot, F. L. H., & McKeegan, K. D. (2026). Paleomagnetic evidence for a nebular magnetic field from calcium-aluminum-rich inclusions. Proceedings of the National Academy of Sciences, 123(36), e2521660123. https://doi.org/10.1073/pnas.2521660123
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