El telescopio espacial James Webb detectó por primera vez metano de manera directa en un cometa interestelar. El objeto, llamado 3I/ATLAS, también mostró una composición química poco común, con cantidades muy altas de dióxido de carbono en relación con el agua.
Los cometas del Sistema Solar conservan material primitivo de la época en que se formaron los planetas. Por eso, cuando aparece un visitante proveniente de otro sistema estelar, su composición puede ofrecer una pista rara y valiosa sobre cómo se forman objetos helados alrededor de otras estrellas.
En este caso, el interés no está solo en que 3I/ATLAS venga de fuera del Sistema Solar, sino en que su química parece apartarse de la mayoría de los cometas conocidos cerca del Sol.
Según la nota resumida por ScienceDaily, el equipo observó 3I/ATLAS con el instrumento MIRI del Webb en dos sesiones, el 15 y 16 de diciembre y luego el 27 de diciembre, cuando el cometa ya se alejaba del Sol.
El resultado más destacado fue la primera detección directa de metano en un objeto interestelar. Como el metano es muy volátil, los investigadores interpretan que probablemente estaba enterrado bajo la superficie y recién se volvió visible cuando el calor solar alcanzó capas más profundas del hielo.
Además, el cometa liberó cantidades inusualmente altas de dióxido de carbono respecto del agua, muy por encima de lo habitual en cometas del Sistema Solar. Webb también registró que la producción de gases disminuyó a medida que el objeto se alejaba y se enfriaba, con una caída especialmente marcada en el vapor de agua.
Las observaciones se publicaron en The Astrophysical Journal Letters y se obtuvieron con un espectrómetro de resolución media que separa la luz infrarroja en sus longitudes de onda para identificar qué gases están presentes alrededor del núcleo.
La combinación de metano oculto, abundante dióxido de carbono y cambios en la emisión de gases sugiere que 3I/ATLAS se formó en un entorno químico distinto al que produjo la mayoría de los cometas de nuestro vecindario cósmico.
Eso vuelve al objeto una especie de muestra natural de otro sistema planetario. Cada medición de este tipo ayuda a comparar si la historia química del Sistema Solar es común o excepcional.
Se trata de un solo objeto y de observaciones hechas en un período acotado de su paso cerca del Sol. Por eso, no conviene extrapolar su composición a todos los cuerpos interestelares.
Además, parte de la interpretación depende de modelos sobre cómo el calentamiento solar libera distintos hielos desde capas superficiales y profundas. Harán falta nuevos visitantes interestelares para saber qué rasgos son excepcionales y cuáles son más frecuentes.
NASA's Webb detects methane and strange chemistry on interstellar comet 3I/ATLAS · ScienceDaily
ScienceDaily · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
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