Un posible compañero gigante podría ayudar a explicar el misterio de la estrella de Tabby

Un estudio combinó datos de TESS y velocidades radiales para proponer que la estrella de Tabby podría tener un compañero gigante cuya gravedad perturbaría cuerpos menores y explicaría sus extrañas caídas de brillo.

Por Redacción Ciencias.UY 28 de julio de 2026 a las 13:45 5 min de lectura
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Durante años, la estrella de Tabby fue una de las rarezas más comentadas de la astronomía. Su brillo cae de forma profunda e irregular, a veces hasta cerca de un 20%, sin seguir un patrón simple como el de un planeta que pasa delante de su estrella a intervalos regulares. Un nuevo estudio propone ahora una pieza que podría ayudar a ordenar ese rompecabezas: un objeto gigante en órbita, con una masa varias veces mayor que la de Júpiter.

El trabajo combinó observaciones del satélite TESS de la NASA con mediciones de velocidad radial, una técnica que detecta pequeños tirones gravitatorios sobre una estrella. En esos datos, el equipo encontró un tránsito simétrico y señales compatibles con la presencia de un compañero que tardaría al menos unos 1.030 días en completar una vuelta. Según el análisis, ese objeto tendría una masa estimada en torno a 9,4 veces la de Júpiter y un radio de aproximadamente 1,7 radios jovianos, de modo que quedaría cerca de la frontera entre planeta gigante y enana marrón.

La idea importa porque la explicación más discutida para los oscurecimientos de Tabby no era un planeta, sino nubes de polvo asociadas a exocometas o fragmentos de cuerpos menores. Un compañero masivo podría encajar con ese escenario si su gravedad perturba objetos más pequeños y los empuja hacia regiones cercanas a la estrella, donde el polvo producido terminaría bloqueando parte de la luz. En otras palabras, el nuevo objeto no resolvería por sí solo el misterio, pero podría ofrecer un mecanismo capaz de alimentar esas caídas extrañas de brillo.

Los autores también compararon esta hipótesis con otras posibilidades. Intentaron ajustar el tránsito observado con modelos de cometas o nubes de escombros, pero esos escenarios daban peores resultados o exigían parámetros poco realistas. Eso hace que la opción de un compañero gigante aparezca como la explicación más consistente dentro del conjunto de datos analizado.

De todos modos, la evidencia sigue siendo tentativa. La señal de masa reportada es débil para los estándares más exigentes de la astronomía y los propios autores subrayan que hacen falta más observaciones para confirmar el objeto y definir mejor su órbita. También queda abierta su naturaleza exacta: con los valores actuales podría tratarse de un planeta muy grande o de una enana marrón liviana.

Lo valioso del resultado es que cambia el tipo de pregunta. En vez de pensar solo en una estrella que se oscurece de forma caprichosa, el estudio sugiere mirar el sistema completo y preguntarse si hay un arquitecto gravitatorio detrás del polvo. Si nuevas mediciones confirman ese compañero, la estrella de Tabby pasaría de ser un enigma casi aislado a un caso donde un objeto gigante ayuda a explicar uno de los comportamientos más extraños vistos en una estrella parecida al Sol.

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DOI del paper

10.1093/mnras/stag1273

Cita original

Madurga-Favieres, C., Strøm, P. A., Wilson, T. G., Heidari, N., & Kiefer, F. (2026). Evidence for a giant companion orbiting Tabby's star. Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, 550(3), stag1273. https://doi.org/10.1093/mnras/stag1273

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