Un estudio en anémonas refuerza la idea de que cambios epigenéticos pueden heredarse sin alterar el ADN

Un trabajo en Nature Ecology & Evolution mostró que estados epigenéticos alterados pueden persistir entre generaciones en una anémona marina, sin necesidad de cambiar la secuencia de ADN.

Por Redacción Ciencias.UY 07 de junio de 2026 a las 16:01 4 min de lectura
Anémona marina usada como modelo para estudiar herencia epigenética en animales
Karmannye Chaudhary Fuente de imagen

Un estudio publicado en Nature Ecology & Evolution aportó evidencia experimental de que ciertos cambios epigenéticos pueden heredarse entre generaciones animales sin alterar la secuencia de ADN. El trabajo se realizó en la anémona marina Nematostella vectensis y fue difundido por Phys.org a partir de información de Queen Mary University of London.

La epigenética estudia mecanismos que influyen en cómo se activan o silencian genes sin cambiar las “letras” del ADN. Uno de esos mecanismos es la metilación del ADN, una modificación química que puede afectar la actividad genética.

En mamíferos, buena parte de esa información epigenética suele resetearse después de la fecundación, lo que limita la herencia de estados adquiridos. En varios invertebrados, sin embargo, ese borrado parece ser menos intenso o incluso estar ausente en algunos casos.

Según la nota fuente y el artículo científico citado, el equipo redujo experimentalmente la metilación del ADN en anémonas para observar qué ocurría cuando esos patrones se alteraban. Los animales siguieron desarrollándose, pero la pérdida de metilación dejó más expuestos elementos móviles del genoma, a veces llamados “genes saltarines”, incrustados dentro de genes activos.

El estudio también mostró que, como en este animal no existe un reseteo epigenético tan amplio como en mamíferos, algunos estados de metilación anómalos persistieron en la descendencia. Eso modificó la forma en que ciertos genes se activaban en la siguiente generación, sin que mediara un cambio en la secuencia genética.

El trabajo fortalece una discusión de larga data sobre cuánto puede heredarse más allá del ADN. No significa que la genética clásica quede invalidada, sino que en determinados organismos la regulación epigenética puede aportar una capa adicional de variación transmisible.

Además, el estudio ayuda a entender mejor el papel ancestral de la metilación del ADN. La interpretación propuesta es que su función original no habría sido tanto regular genes complejos, sino proteger el genoma frente a elementos móviles potencialmente disruptivos.

Los resultados provienen de una anémona marina, no de mamíferos ni de humanos. Por eso no deben extrapolarse de forma directa a nuestra especie, donde el reseteo epigenético posterior a la fecundación suele ser mucho más fuerte.

Tampoco implica que cualquier rasgo adquirido por el ambiente vaya a heredarse. El estudio documenta un mecanismo específico en un modelo animal concreto y abre preguntas más que cerrar el debate general sobre herencia epigenética.

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