Las focas, los lobos marinos y las morsas comparten una rareza entre los mamíferos: pueden oír bien tanto en tierra como bajo el agua. Un estudio publicado en Proceedings of the Royal Society B propone ahora cuándo apareció esa capacidad. Según el análisis, el oído anfibio de los pinnípedos surgió hace alrededor de 26,7 millones de años, mucho después de que los mamíferos ya se hubieran adaptado a escuchar en el aire y en pleno tránsito evolutivo hacia la vida marina.
Para reconstruir esa historia, el equipo reunió una base de datos poco habitual: escaneos micro-CT de 217 oídos pertenecientes a 119 especies de mamíferos actuales y fósiles. La muestra incluyó a las 34 especies modernas de pinnípedos y también a parientes terrestres o semiacuáticos, como perros, mapaches, comadrejas y nutrias, además de linajes extintos cercanos a sus antepasados. Con esas imágenes tridimensionales, los investigadores compararon la forma del oído medio e interno y la ubicaron dentro de un árbol evolutivo.
La pieza clave del estudio es un tejido cavernoso que rodea partes del oído medio. Los autores proponen que, al llenarse de sangre durante las inmersiones, ese tejido ayuda a igualar presiones y a hacer que el oído se comporte mejor en agua, cuyo paso del sonido es muy distinto al del aire. En otras palabras, habría funcionado como una solución anatómica para que un mismo sistema auditivo pudiera responder en dos medios físicos muy diferentes.
El trabajo también sugiere que esa transición no ocurrió de una sola vez ni produjo desde el principio a los especialistas actuales. Los pinnípedos tempranos de agua dulce habrían oído mal bajo el agua, mientras que los primeros linajes plenamente marinos ya mostraban audición anfibia, aunque con rangos todavía limitados. Más adelante, las focas verdaderas y los otáridos habrían desarrollado por separado adaptaciones del oído medio que ampliaron su rendimiento acuático. Esa secuencia ayuda a explicar por qué hoy estos animales no solo detectan sonidos en ambos ambientes, sino que además exhiben habilidades poco comunes, como aprendizaje vocal, imitación y sensibilidad a ritmos.
El hallazgo importa más allá de la historia natural de las focas. Comprender cómo evolucionó esta audición dual ayuda a pensar qué exigencias impone la vida anfibia y por qué el ruido humano en el mar puede afectar tanto a estos animales. Si sus oídos se afinaron temprano para orientarse, comunicarse y sobrevivir en un entorno cada vez más acuático, también pudieron volverse especialmente sensibles a motores, embarcaciones y otras fuentes artificiales de sonido.
Como ocurre a menudo en paleontología evolutiva, hay límites claros. El estudio infiere capacidades auditivas a partir de anatomía y comparaciones filogenéticas, no a partir de pruebas directas en especies extintas. Además, la fecha propuesta depende de cómo se reconstruyen las relaciones entre fósiles y especies actuales. Aún así, el trabajo ofrece algo difícil de conseguir en este tipo de preguntas: una hipótesis concreta, apoyada en una muestra amplia, sobre cuándo y cómo un grupo de mamíferos logró dominar dos paisajes sonoros a la vez.
Seals' amphibious hearing developed a long, long time ago · Science News
Science News · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada · Fuente de imagen
Rule, J. P., Park, T., Kattan, M., Grohé, C., Taszus, R., Palmer, S. M., Hocking, D. P., Adams, J. W., Evans, A. R., Brennan, I. G., Pollock, T. I., Sanfelice, D., Marx, F. G., Kohno, N., Sabol, M., Stoessel, A., Flynn, J. J., & Cooper, N. (2026). The origin and evolution of amphibious hearing in pinnipeds. Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, 293(2075), 20260178. https://doi.org/10.1098/rspb.2026.0178
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