Adís Abeba muestra una carga persistente de partículas finas y hollín

Estudio con sensores entre 2022 y 2025 halló que Adís Abeba mantiene niveles altos de PM2.5 y que la mayor parte del carbono negro proviene de combustibles fósiles.

Por Redacción Ciencias.UY 18 de agosto de 2026 a las 00:45 4 min de lectura
Imagen: NASA Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada Fuente de imagen
Calle transitada de Adís Abeba con vehículos y actividad urbana, en una escena asociada a la contaminación del aire estudiada por la misión MAIA.

Adís Abeba, la capital de Etiopía, aparece en un nuevo estudio como una ciudad con una carga persistente de contaminación por partículas finas que supera con amplitud los valores que hoy se consideran seguros para la salud. El trabajo siguió durante tres años la presencia de PM2.5, partículas tan pequeñas que pueden entrar profundamente en los pulmones y pasar al torrente sanguíneo, y también midió carbono negro, el hollín que generan distintas formas de combustión.

La investigación combinó datos recogidos entre abril de 2022 y marzo de 2025 en 10 puntos de monitoreo distribuidos por la ciudad. Ese seguimiento permitió ver no solo cuánto material particulado había en el aire, sino también cómo cambiaba a lo largo del día y de las estaciones. El promedio de PM2.5 en la red fue de 30 microgramos por metro cúbico, un valor que más que duplica la guía diaria de la Organización Mundial de la Salud y también supera ampliamente el estándar anual que usa la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos como referencia sanitaria.

Uno de los resultados más llamativos es que el hollín medido en Adís Abeba parece venir sobre todo de combustibles fósiles. El modelo usado por los autores estimó que, en promedio, 94% del carbono negro detectado estaba asociado a ese tipo de combustión, mientras que el resto se vinculó a quema de biomasa. En la práctica, eso apunta sobre todo al tránsito, a motores diésel y a otras fuentes urbanas de energía, aunque el estudio también registró picos relacionados con fogatas y celebraciones en fechas festivas.

Las mediciones muestran además que la contaminación no se reparte de manera uniforme. Los niveles crecían durante la mañana, cuando aumenta la circulación, y volvían a intensificarse en la noche, cuando ciertas condiciones atmosféricas dificultan la dispersión del aire contaminado. El equipo también encontró diferencias entre zonas de la ciudad, con valores particularmente altos en sectores al oeste del centro urbano.

El valor del trabajo no está solo en confirmar que hay contaminación, sino en ofrecer una línea de base detallada para seguir la evolución de una ciudad que cambia rápido. Etiopía adoptó en 2024 una prohibición a la importación de vehículos con motor de combustión interna y varias ciudades empezaron a sumar infraestructura para bicicletas y vehículos eléctricos. Tener mediciones previas permite evaluar más adelante si esas medidas logran reducir la exposición cotidiana de millones de personas.

El estudio también forma parte de una estrategia más amplia de la misión MAIA de la NASA, que busca combinar sensores en tierra con observaciones satelitales para entender mejor qué tipos de partículas respira la población y cómo se relacionan con distintos problemas de salud. En ese sentido, el trabajo en Adís Abeba funciona como un anticipo de lo que podría hacerse en otras grandes áreas urbanas donde todavía faltan series largas y consistentes de monitoreo.

Eso no significa que el estudio resuelva por sí solo el impacto sanitario de la contaminación en la ciudad. Los autores describen concentraciones, patrones y fuentes probables, pero no miden de manera directa enfermedades o muertes asociadas a cada episodio de exposición. Aún así, los resultados ofrecen una base más concreta para discutir políticas de transporte, energía y calidad del aire en una de las mayores metrópolis africanas.

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Cita original

Shlipak, K. K., Mamo, T., Hill, L. D., Abera, A., Blair, J., Asfaw, A., Diner, D. J., & Hasheminassab, S. (2026). Spatial and temporal trends of ambient PM2.5 and source-apportioned black carbon in Addis Ababa, Ethiopia. ACS ES&T Air, 3(8), 2128-2142. https://doi.org/10.1021/acsestair.6c00140

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