Un anillo más allá de Júpiter pudo funcionar como fábrica de planetas

Simulaciones del Sistema Solar temprano sugieren que una región situada más allá de Júpiter produjo distintas generaciones de planetesimales durante unos dos millones de años.

Por Redacción Ciencias.UY 26 de mayo de 2026 a las 21:00 4 min de lectura
Ilustración editorial original con el título “Un anillo más allá de Júpiter pudo funcionar como fábrica de planetas” y una composición abstracta asociada a Astronomía Y Espacio.
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Una región en forma de anillo situada justo más allá de la órbita de Júpiter pudo haber sido una de las zonas más productivas de todo el Sistema Solar primitivo. Según un nuevo estudio, ese sector no solo habría favorecido la formación rápida de planetesimales, sino que además habría producido generaciones distintas de esos cuerpos a lo largo de unos dos millones de años.

Los planetesimales son bloques rocosos primitivos a partir de los cuales se formaron planetas, lunas y asteroides. Aunque la idea general es que nacieron a partir de polvo y gas en el disco que rodeaba al Sol joven, ese proceso no parece haber sido uniforme.

Los científicos sospechan desde hace tiempo que ciertas regiones del disco actuaron como trampas de polvo, donde se acumulaban partículas suficientes como para acelerar la formación de cuerpos más grandes. Una de esas zonas habría aparecido cuando Júpiter abrió un hueco en el disco a medida que reunía material a su alrededor.

De acuerdo con el resumen publicado por ScienceDaily, el trabajo, realizado por investigadores del Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar y publicado en The Astrophysical Journal, usó simulaciones por computadora para reconstruir lo ocurrido entre dos y cuatro millones de años después del nacimiento del Sistema Solar.

El modelo indica que el borde exterior del hueco asociado a Júpiter generó una región de mayor presión de gas. Esa presión habría retenido grandes cantidades de polvo y pequeños guijarros, creando un entorno ideal para fabricar planetesimales.

Lo novedoso del estudio es que esa “fábrica” no habría producido siempre el mismo tipo de material. A medida que cambiaban las proporciones entre polvo frágil y agregados más resistentes, fueron apareciendo poblaciones diferentes de planetesimales. Los autores vinculan esas diferencias con varios grupos de meteoritos carbonáceos hallados en la Tierra.

Según el equipo, el modelo reproduce bastante bien observaciones de laboratorio hechas sobre esos meteoritos, que funcionan como una especie de archivo físico de los primeros tiempos del Sistema Solar. Eso refuerza la idea de que múltiples generaciones de cuerpos pudieron nacer en la misma región, pero en momentos distintos.

El trabajo ofrece una explicación más concreta para el origen de algunos meteoritos y ayuda a entender cómo un mismo sector del disco protoplanetario pudo generar materiales muy diversos. También aporta pistas sobre el papel de Júpiter en la arquitectura temprana del Sistema Solar.

La principal limitación es que se trata de simulaciones que dependen de supuestos sobre el comportamiento del gas, el polvo y las colisiones entre partículas. Harán falta más comparaciones con meteoritos, observaciones astronómicas y modelos independientes para evaluar hasta qué punto esta reconstrucción refleja con precisión lo que ocurrió hace 4.600 millones de años.

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