Las células "zombi" no siempre serían dañinas y eso podría cambiar la medicina antienvejecimiento

Una revisión científica sostiene que las células senescentes no actúan siempre como una amenaza: algunas también podrían cumplir funciones útiles en reparación tisular y equilibrio del organismo.

Por Redaccion Ciencias.UY 23 de mayo de 2026 a las 21:00 5 min de lectura
Ilustración editorial original con el título "Las células "zombi" no siempre serían dañinas y eso podría cambiar la medicina antienvejecimiento" y una composición abstracta asociada a Medicina.
ScienceDaily Fuente de imagen · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada; revisión humana posterior

Las llamadas células “zombi”, conocidas en biología como células senescentes, han sido vistas durante años como un motor del envejecimiento y de múltiples enfermedades. Pero una revisión reciente sugiere que la historia es bastante más compleja: algunas de estas células también podrían cumplir funciones beneficiosas.

Contexto

Las células senescentes son células que dejaron de dividirse de forma permanente. Su acumulación se asocia con inflamación crónica, daño en tejidos y deterioro de órganos con la edad. Por eso, buena parte de la investigación antienvejecimiento se enfocó en eliminarlas.

Sin embargo, según el resumen publicado por ScienceDaily, una revisión en Aging-US argumenta que no todas las células senescentes se comportan igual. Algunas podrían participar en cicatrización, mantenimiento de tejidos e incluso en procesos normales del desarrollo.

Evidencia

La revisión, liderada por investigadores del West China Hospital de la Universidad de Sichuan, repasa cómo la senescencia celular aparece en órganos como hígado, pulmones, riñones, corazón, cerebro, piel y tejido adiposo. También describe múltiples factores que pueden inducirla, entre ellos estrés oxidativo, daño en el ADN, inflamación crónica, alteraciones mitocondriales, radiación ultravioleta y contaminación.

Uno de los mensajes centrales es que estas células no forman una población uniforme. Dependiendo del tejido y del contexto biológico, algunas pueden limitar fibrosis o colaborar con reparación, mientras que otras contribuyen a inflamación persistente, trastornos metabólicos, degeneración tisular o progresión tumoral.

Esa heterogeneidad está llevando a reconsiderar terapias amplias que buscan destruir todas las células senescentes. En su lugar, gana terreno la idea de intervenciones más selectivas, como fármacos senolíticos más dirigidos, terapias “senomórficas” que modulan señales inflamatorias sin destruir las células, e incluso estrategias inspiradas en CAR-T para reconocer marcadores específicos.

Por que importa

Este cambio de enfoque importa porque la medicina antienvejecimiento podría pasar de una lógica de eliminación indiscriminada a otra de precisión biológica. Si algunas células senescentes son útiles, borrarlas todas podría generar efectos no deseados en reparación tisular, vigilancia inmune o estabilidad de órganos sensibles.

La principal limitación es que se trata de una revisión, no de un ensayo clínico que pruebe una terapia concreta. Además, los autores destacan que todavía faltan biomarcadores suficientemente específicos para distinguir con seguridad las células dañinas de las beneficiosas. El campo avanza, pero aún está lejos de traducirse en tratamientos maduros de uso general.

Imagen

ScienceDaily · Imagen acompañante del artículo fuente; atribución preservada; revisión humana posterior

Relacionadas por categoría

Ver mas

Más de la misma fuente

Ver mas

Más del mismo autor

Ver mas