Un sistema binario extremo ayuda a explicar una clase de señales cósmicas repetitivas

Un estudio en Nature Astronomy vinculó pulsos de radio de período largo con una enana blanca que extrae material de una estrella vecina, una pista clave para entender un fenómeno raro del cielo.

Por Redacción Ciencias.UY 24 de julio de 2026 a las 01:45 4 min de lectura
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Ilustración de una enana blanca absorbiendo material de una estrella roja vecina en un sistema binario compacto

Durante años, una de las preguntas abiertas de la radioastronomía fue qué produce ciertos pulsos cósmicos que se repiten mucho más lentamente que los de un púlsar clásico. Ahora, un equipo internacional consiguió vincular uno de esos objetos con un sistema binario muy compacto en el que una enana blanca le arranca material a una estrella roja vecina. El hallazgo ofrece la evidencia más clara hasta ahora sobre el origen de al menos una parte de estos transientes de radio de período largo.

La clave fue seguir el objeto ASKAP J1745-5051 con varios tipos de observaciones. Según el trabajo publicado en Nature Astronomy, el sistema muestra un período orbital de unas 1,3 horas y emisiones periódicas de radio y rayos X que reaparecen cada 1,4 horas. Los datos espectroscópicos y de rayos X permitieron identificarlo como una variable cataclísmica, una clase de sistemas en la que una enana blanca acumula gas de su compañera. Mientras ese material cae y se calienta, produce rayos X; al mismo tiempo, la interacción entre campos magnéticos y plasma genera ráfagas de radio.

El resultado importa porque estos transientes de período largo son raros y desconcertaban desde hace años. Hasta ahora se habían detectado apenas unos pocos casos en la Vía Láctea, y no estaba claro si surgían de estrellas de neutrones muy lentas, de enanas blancas o de otros mecanismos todavía más extraños. Poder asociar uno de ellos a un sistema físico concreto da una referencia para interpretar futuras detecciones y comparar cuáles responden al mismo mecanismo y cuáles no.

También ayuda a entender mejor cómo se comporta la materia en entornos extremos que no pueden reproducirse en la Tierra. En este sistema intervienen gravedad intensa, campos magnéticos fuertes y gas ionizado moviéndose en una órbita muy cerrada. Que las señales de radio y de rayos X no alcancen su máximo al mismo tiempo sugiere, además, que no nacen exactamente en la misma región del sistema, una pista útil para reconstruir cómo se organiza esa actividad.

Aún así, el hallazgo no resuelve toda la familia de señales de período largo. Los autores subrayan que demostraron con solidez el origen de un caso particular, no el de todos los objetos parecidos. Es posible que distintos transientes compartan algunas propiedades visibles pero surjan de procesos diferentes. Por eso, el nuevo estudio no cierra el misterio por completo, pero sí convierte a ASKAP J1745-5051 en una guía especialmente valiosa para empezar a descifrarlo.

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Rose, K., Pritchard, J., Murphy, T., Driessen, L. N., Kaplan, D. L., Caleb, M., Wang, Z., Zic, A., Andreoni, I., Carney, J., Barlow, B. N., Dobie, D., Gu, M., Heald, G., Huber, D., Lenc, E., Leung, J. K., Lu, W., Momose, R., ... Zahedy, F. (2026). Periodic radio and X-ray emission from an accreting white dwarf binary. Nature Astronomy. https://doi.org/10.1038/s41550-026-02882-x

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